Menú Portada

La fama confunde al Barça

Noviembre 3, 2015

A veces parece que ser famoso y rico te permite hacer lo que quieras. Eso pasó el sábado en Getafe cuando un grupo de jugadores del Barcelona después de ganar dos a cero se disfrazaron de monstruos (hace falta leerlo dos veces para creerlo) e irrumpieron en medio de la rueda de prensa de un jugador azulón que no daba crédito al asunto. Parece que se equivocaron y fueron deambulando como zombis por las instalaciones del Coliseum. Al final, la plantilla del Barcelona ha tenido que pedir perdón a sus rivales

ridiculo barcelona alves pique getafe halloween

Por ahí corrían una decena de jugadores del Barcelona disfrazados con caretas y pinturas de terror, era Halloween, en medio de los aficionados, cámaras de televisión y miembros de seguridad que no entendían nada. “Soy Piqué, soy Piqué…”, decía el central del Barcelona, levantándose la careta, para identificarse ante los vigilantes, después de saltarse una valla para encontrar una salida. La escena fue terrorífica, pero no por dar miedo, sino por ridícula. Se les fue de las manos hasta el punto de que pasados dos días, Iniesta, como capitán, ha tenido que llamar al capitán del Getafe, Pedro León.

Jugadores al margen de la realidad

Cada uno tendrá su opinión, pero parece claro que se equivocaron en el lugar y en el momento. No debieron entrar en la sala de prensa mientras estaba hablando un rival, que encima había perdido, aunque parece claro también que se equivocaron de puerta. El Barcelona tampoco estuvo bien porque justo detrás de los futbolistas iba el jefe de prensa, José Manuel Lázaro, con cara de no poder controlar a gente tan afamada y olvidándose de sus compromisos de entrevistas con los periodistas de las radios, que en realidad es también un compromiso con sus aficionados. Fue una broma, que no les salió como querían, porque también está claro que demostraron ser gente joven con ganas de divertirse como el resto de los mortales.

Lo que si parece evidente también es que estamos ante gente que vive al margen de la realidad, capaz de hacer lo que quieren cuando les da la gana. A veces alguien con un poco de autoridad les debería recordar que los privilegios se acaban cuando pueden molestar a los demás. Lo quieran o no son ejemplo para los niños tan capaces de imitar un remate como la celebración de un gol de sus ídolos y también sus actitudes ante la vida. Ejemplo es Iniesta, que no se disfrazó y que luego tuvo que coger el teléfono para disculparse ante sus rivales.

José Luis Corrchano