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Podría tener infección renal

La falsa extremaunción de José Ortega Cano

Junio 8, 2011

Entubado y con un aspecto terriblemente demacrado. Así parece que han fotografiado a José Ortega Cano en la habitación de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital en el que se encuentra.

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Sigue grave, aunque clínicamente estable. José Ortega Cano es el protagonista involuntario de informaciones nada halagüeñas que llegan desde el Hospital Virgen Macarena de Sevilla donde lucha contra una afección pulmonar y una grave lesión en el tobillo, además de una incipiente insuficiencia renal. Sedoanalgesiado y con ventilación mecánica, los familiares todavía tienen esperanzas. Es cierto que los médicos ya no saben qué hacer. Y es que, a pesar de los esfuerzos, la alta fiebre que presenta no remite. En estos momentos se estudia el origen de la infección que podría residir en los riñones. 

Tanto ajetreo está provocando un aluvión de noticias que, en la mayoría de las ocasiones, resultan contradicciones. Sin embargo, la más llamativa de las últimas horas ha sido la divulgada por varios periódicos digitales que aseguraban que el diestro había recibido la extremaunción (sacramento de la Iglesia Católica en el que el sacerdote unge con aceite bendito la frente del fiel que está a punto de morir). Una información que ha encolerizado a la familia: “No es cierto, es verdad que hasta aquí viene de vez en cuando un sacerdote, que es el párroco de Castilblanco de los Arroyos, a rezar y a acompañarnos en este difícil momento, pero de ahí a que se le haya dado la extremaunción hay un trecho”, me dice Paco Ortega, sobrino del matador. El sacerdote es uno de sus mejores amigos. Confesor y administrador de sus grandes secretos, su unión es más férrea tras la muerte de la cantante Rocío Jurado. Por eso parece desmedido que hayan querido dar pábulo a una información que, de ser cierta, evidenciaría el pronto desenlace fatal. Parecen querer matarlo. Es el espectáculo de la muerte en vivo. Todos sus agónicos avances y retrocesos anunciados a bombo y platillo. Qué cosas. Me recuerda a lo vivido hace escasos meses cuando el productor teatral Paco Marsó pasó a mejor vida. Lo único es que en aquel caso hubo quien quiso rentabilizar el asunto. Nada que ver. Por eso sorprende que tachen de trincones a los hermanos del diestro.

Tampoco se entiende el desgañite de quienes consideran despiadada la actitud de los familiares. Es cierto que entre los periodistas reina una confusión tremebunda, quizás porque la familia ha decidido no ofrecer más partes médicos a las puertas del hospital sevillano. Es lógica su negativa a atender a esos medios de comunicación que, horas más tarde, no sólo analizan sus palabras sino que también las ponen en tela de juicio. Sin embargo, es posible que si las aguas vuelven a bajar tranquilas, los portavoces del matador –Paco Ortega, su sobrino; y el siempre amable Aniceto– retomen sus conversaciones con los reporteros apostados en la clínica. Se necesitaría, sin dudarlo. Hasta entonces, únicamente se emitirán partes hospitalarios cuando la situación clínica del paciente tenga cambios significativos.
Unas fotografías que no verán la luz
Entubado y con un aspecto terriblemente demacrado. Así parece que han fotografiado a José Ortega Cano en la habitación de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital en el que se encuentra. Unas instantáneas que, en estos momentos, circulan por varias redacciones a la espera de un comprador. Lo llevan claro quienes esperan sacar rentabilidad de una situación lamentable. Apelo al sentido común, sobre todo porque quienes difundieran las imágenes cometerían, no sólo un atropello moral, sino también un delito en toda regla. Resulta bochornoso que haya quien se haya colado para inmortalizar tan desagradable estampa. Me consta que la familia ya ha empezado a investigar sobre lo sucedido.