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La factura del accidente de Fernando Alonso y Esteban Gutiérrez puede superar los 6 millones de euros

Marzo 29, 2016
accidente alonso

La primera carrera del Campeonato de Fórmula 1 de 2016 se zanjó para Fernando Alonso y el mexicano Esteban Gutiérrez con sendos abandonos al chocar durante la vuelta 18 en una acción tildada de “incidente de carrera sin responsabilidad por parte de ninguno de los pilotos”. El asturiano se encontró la rueda trasera izquierda del Haas de Gutiérrez, que le catapultó y acabó estrellado con extremada violencia contra el muro de la curva tres. A pesar de que los sensores de a bordo midieran un impacto de 46G y el de Oviedo afirmase que este pudiera ser el peor accidente de su carrera, de manera absolutamente sorprendente se bajó de su coche con apenas rasguños y sin más daños visibles que el apósito que cubría su rodilla al día siguiente. Se unieron la suerte, el acierto en el apartado de la seguridad por parte de los ingenieros de McLaren, y una reglamentación cada año más severa en este aspecto con respecto al diseño y construcción de los monoplazas.

A pesar de ello un accidente de este calado siempre tiene connotaciones económicas, forma parte del juego, y las escuderías tienen un apartado anual destinado a estas contingencias. En el caso del McLaren MP4/31 se sabe que en la carrera de Bahréin de esta semana llevará un motor nuevo, nuevo chasis, nuevo fondo plano, nuevos alerones, suspensiones y una serie de piezas cuya factura bien podría alcanzar los 5-6 millones de euros en caso de tener que “comprarlas”. En realidad no ocurre exactamente así porque el motor lo aportaría Honda sin cargo alguno (aunque si un coste para sus arcas), o el chasis nuevo que instalará el bólido número 14 será el de repuesto que lleva cada equipo a todas las carreras. Mas pequeña sería la del mexicano, que se llevó tan únicamente el impacto del coche de Alonso sin chocar contra las protecciones y sólo sustituye chasis, suspensiones, alerones y alguna que otra pieza relativamente menor.

Ocho propulsores: 25 millones de euros

McLaren remitió su propulsor, aparentemente operativo, a Japón donde tras un minucioso estudio se decidió sustituirlo. No es que haya sido inutilizado tras el espectacular impacto sino que en su interior existen piezas sensibles que podrían paralizar su correcto funcionamiento y la fiabilidad quedaría comprometida. Sería posible volver a verlo en pista los viernes, en los que los tiempos por vuelta no tienen valor y se suelen probar piezas; el motor se utiliza solo como impulsor del conjunto sin aportar una utilidad con miras a la posición en parrilla o carrera. Honda posee virtualmente fondos ilimitados y el coste de entre 2 y 3 millones de euros de uno de estos elementos no descalabra sus presupuestos. Si que afectará al rendimiento de conjunto del equipo a finales de la temporada en caso de necesitar más allá del quinto motor al que limita el reglamento y del que en la segunda cita el de Oviedo habrá usado ya un segunda unidad.

El precio de los propulsores rondan en su conjunto y para dos coches los 25 millones de euros con descuentos según el grado de afinidad entre los motoristas y las escuderías. Por ejemplo se sabe que Red Bull pagaba mucho más que Lotus a cambio de los motores Renault para disponer siempre de sus mejores actualizaciones y piezas más avanzadas, o Sauber, que recibía jugosos descuentos a cambio de ser receptores de pilotos cercanos a Ferrari. Aproximadamente tres cuartas partes de la factura representan el coste de las llamadas unidades de potencia, y el resto se abona a cambio de revisiones, piezas de repuesto, gastos del personal que los atiende en los mismos boxes de cada equipo-cliente o el software de control. En caso de que algún equipo necesite un motor más, tendría que pagarlo aparte.

Amortizar el coste de diseñar un nuevo chasis

La escudería McLaren es la encargado de diseñar y confeccionar el chasis monocasco en el que viajan el bicampeón y su compañero Jenson Button en cada carrera. Los equipos suelen construir cuatro o cinco estructuras por año, y puede que alguno más si el presupuesto es de los más grandes como es este caso, pero rara vez más. El chasis de un F1 no cuesta menos de medio millón de euros, y en equipos cuyas tecnologías son más avanzadas y participan en su desarrollo mayor número de técnicos el coste se puede llegar a disparar hasta dos y tres millones. En un estudio realizado por la revista Forbes su precio medio puede estar situado, en un equipo grande, en alrededor del millón y medio de euros. En el caso de Alonso, el accidentado ha sido sustituido y se usará, en principio, como pieza de repuesto. Pasa a ocupar el puesto de la tercera estructura de las tres que las escuderías suelen llevar a cada carrera. Después de un accidente de este calibre, es la propia Federación Internacional de Automovilismo (FIA), la que pide explicaciones a cada equipo que revisa con sistemas de medición láser, ecógrafos, scanners y diversos dispositivos el estado general de la estructura. Si tuvieran dudas, serían obligados a cambiarlo de manera obligatoria. Construir uno nuevo sería más barato que los iniciales al aprovechar moldes, y amortizar el porcentaje de desarrollo entre más unidades.

Este mismo elemento, el chasis, también ha sido sustituido en el Haas de Esteban Gutiérrez. De manera extraordinaria no está fabricado por ellos mismos, sino que ha sido subcontratado al fabricante Dallara. Esta compañía italiana es la responsable del diseño de la mayor parte de monoplazas que ruedan por el mundo como los Indy americanos, los GP2, GP3, World Series, varios Fórmula 3, Fórmula E, etc. Se calcula que el equipo yankee ha pagado una cifra que ronda los 20 millones de euros a cambio del diseño y construcción de tres chasis. En el caso de que necesiten alguno más, tendrían que pagarlo aparte, que obviamente costaría menos de los casi siete que cuesta cada uno de promedio al llevar diluido el precio de su desarrollo.

Sustituir componentes por cuestión de fiabilidad

Durante el accidente volaron otras piezas de menor valor y coste pero de vital importancia aunque no formen parte de la estructura principal, siempre más costosa. Los alerones delanteros, con un precio aproximado de 150.000 euros y una vida útil de unas pocas carreras, porque su fisonomía tiende a cambiar varias veces durante la temporada. Los traseros, algo más baratos, y que contienen en su interior el mecanismo del llamado DRS. Llantas, sus tuercas con un coste de entre 500 y 2000 euros cada una (una pieza tremendamente sencilla sacada de un bloque macizo de aluminio pero de vital importancia, ya que ayuda a realizar paradas más rápidas), las suspensiones delanteras y traseras, pontones laterales con los radiadores, fondo plano a un precio de 70.000 euros, los frenos a cambio de casi 200.000, o una pieza tan poco visible como la centralita electrónica que controla todo. El llamado ECU TAG-320 suele cambiarse por defecto cuando sufre un impacto de gran calado como este (en el caso de Alonso). Este dispositivo es común para todos los coches, está fabricado por McLaren Applied Technologies y cada escudería paga una anualidad de unos 100.000 euros a cambio de tenerlo mantenido durante toda la temporada incluyendo actualizaciones, pero en caso de accidente, hay que instalar uno nuevo.

Tras el accidente del asturiano muchos de sus componentes se verán sustituidos por temor a que su fiabilidad haya quedado en entredicho. Hay piezas cuya vida útil es de unas pocas horas de uso, pero un golpe de semejante calibre puede reducir su eficacia, de ahí que por precaución se cambien por otras nuevas.

La carrera de la Fórmula 1 que no se ve

Otros accidentes de calado cuyas facturas fueron abultadas fueron el del propio Alonso y Raikkonen en Austria 2015, del que se sabe que superaron los cuatro millones de euros a pesar de su aparente poca gravedad (un coche acabó encima del otro), el de Checo Pérez en Mónaco 2011 cuyo coste superó el millón de euros, o el de Carlos Sainz en Rusia el año pasado, del que se calcula rozó el millón y medio. Mucho más espectacular pero relativamente barato fue el de la salida de Spa en 2012 con cinco coches implicados. La factura final estuvo situada entre los dos y tres millones de euros.

En todo caso, los costes de construir un Fórmula 1 son casi anecdóticos comparado con lo que cuesta diseñarlos. Un equipo grande gasta aproximadamente un 35% de su presupuesto en I+D, el doble que la media de la industria farmacéutica, que es la que más gasta en este apartado. Si una escudería potente maneja una presupuesto de entre 300 y 400 millones de euros, casi 100 se van anualmente en crear un coche más rápido. Esta es la otra carrera de la Fórmula 1, la que no se ve, pero también computa: la de los gastos, y su precio es directamente proporcional a su velocidad.

José M. Zapico

@virutasf1