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Llegó tarde a la boda de Manuel Colonques por cuestión protocolaria

La estrategia de Isabel Preysler

Junio 16, 2010

500 rosas, 1000 liliums blancos, un mes y medio ensayando y grandes invitados a la boda. Manuel Colonques, hijo del presidente de Porcelanosa, se casó con la presencia de Isabel Preysler.

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La boda de Manuel Colonques, el hijo del presidente de Porcelanosa, y Cristina Babiloni en Castellón reunió el pasado viernes a un nutridísimo elenco de famosos, que no dudaron en acompañar a la pareja en uno de los días más importantes de sus respectivas vidas. A pesar de que se ha hablado hasta la extenuación sobre tamaño acontecimiento, lo cierto es que todavía se desconocen detalles del enlace eclesiástico que tuvo lugar en la Basilica del Lledó. El novio, muy aficionado a la Colombicultura, y heredero de una de las fortunas más importantes del país, fue sorprendido cuando, a la salida de la Iglesia, dos personas con palomos pintados de colores lo saludaron y lanzaron las aves al cielo. Además de la sonadísima mascletá –a la que algunos como José Bono temieron enérgicamente- el ágape tuvo momentos especialmente emotivos, como cuando Carlos Baute cantó varias canciones de su último álbum discográfico o cuando el tío de la novia, el constructor Raúl Babiloni, derramó algunas lágrimas en la primera fila de la Iglesia. Allí también estaba el presidente en funciones de la Diputación de Castellón y alcalde de la Vall d’Alba, Francisco Martínez y su hija. Sorprendió, sin embargo, que la hermana del novio, María, acudiera sola a la ceremonia y al posterior banquete que tuvo lugar en El Puig. María fue, durante años, una pretendienta de Cayetano que, finalmente, quedó en sueño idílico. A buen seguro que Cristina, psicóloga del Ayuntamiento de la Vall d’Alba, le ayudó a mantener la compostura. Fue fácil, puesto María es una bella mozalbeta que se disputan hombres de todas clases y colores. De hecho, destacan de María su brillantez profesional y, sobre todo, la gran ayuda que ha prestado a su hermana para los preparativos del bodón y los ensayos que se desarrollaron durante casi un mes. Por eso no es de extrañar que las quinientas rosas y los mil liliums blancos que adornaban el templo lucieran con un aspecto cuasi artificial.
 
La estrategia de Isabel Preysler
 
Mucho se ha hablado del importante retraso que sufrió Isabel Preysler, ataviada con un traje corto de color azul del diseñador TOTHOM de Barcelona. Dicen que fue por culpa de un avión que trastocó los planes de la llamada la reina del glamour. Sin embargo, me insisten en que su tardanza estaba más que prevista, para evitar robar el protagonismo al resto de celebridades invitadas al acto. Una cuestión de protocolo que sirvió para que los medios retrataran con detenimiento a los contrayentes, padrinos y resto de comitiva. Y, más tarde, todos los flashes para ella. ¡Qué lista!
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)