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EXCLUSIVA
Aunque Zarzuela no informa sobre los movimientos privados de las personas reales, también sabemos que previamente pasó unos días en Palma de Mallorca

La escapada familiar inédita de doña Sofía a Belgrado

Julio 20, 2015

No quiso perderse el grato encuentro que reunió a todo un contingente de parientes regios con ocasión de la celebración del 70 Aniversario de su sobrino el príncipe Alejandro de Serbia, cuya vida tiene largas vinculaciones con España pues fue aquí, en el palacio sevillano de Villamanrique de la Condesa, donde en 1972 contrajo su primer matrimonio con la princesa María da Gloria de Orleans-Braganza, prima hermana de don Juan Carlos

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Sabido es que doña Sofía es gran amante de su familia de origen, y en especial de la paterna, por la gran unión afectiva que siempre reinó en el seno de la extensa familia real griega, en particular entre los hermanos y hermanas de su padre el rey Pablo y sus hijos respectivos. Por tanto, la reina emérita no podía perderse el grato encuentro que durante todo el pasado fin de semana reunió en Belgrado a todo un contingente de parientes regios con ocasión de la celebración del 70 Aniversario de su sobrino el príncipe Alejandro de Serbia, cuya vida tiene largas vinculaciones con España pues fue aquí, en el palacio sevillano de Villamanrique de la Condesa, donde en 1972 contrajo su primer matrimonio con la princesa María da Gloria de Orleans-Braganza, prima hermana de don Juan Carlos, en una boda de notable sabor andaluz que hizo las delicias de la crónica social del momento. 

Desde aquellos años de grandes dificultades de todo orden, sin olvidar las económicas, la vida ha cambiado mucho para el jefe de la familia real de Serbia, que junto con su segunda esposa, la admirada Katherine Bates, ha sabido no solamente granjearse una enorme popularidad en su país de origen, al que volvió hace ya bastantes años, sino también una posición muy importante entre las instituciones políticas locales que hace tan solo unos días conseguían que el parlamento serbio rehabilitase de forma completa en todos sus derechos a la familia real que fue expulsada en 1945 en los tiempos del comunismo de corte soviético. Así, en la actualidad e instalado en el bello palacio Blanco de Belgrado, Alejandro, que es ahijado de la reina Isabel de Inglaterra, y los suyos mantienen una frenética actividad en los ámbitos social y asistencial que ha colocado a la familia real de Serbia en una posición casi tan exaltada como aquella de la que gozan sus primos Hohenzollern en la vecina Rumania.

Una celebración por todo lo alto

Al igual que hace cuatro años doña Sofía no quiso faltar al homenaje rendido a ese otro primo querido que es el anciano rey Miguel de Rumania viajando a Bucarest para la celebración de su 90 cumpleaños, tampoco ha querido ahora estar ausente en este jubiloso encuentro familiar, y aunque no pudo estar presente en la celebración del viernes se incorporó al grupo de primos el sábado día 18 para no perderse el resto de los numerosos actos que han marcado tan sonado evento. Todo comenzó en la mañana del viernes con un servicio religioso celebrado en la Catedral de San Sava, en Belgrado, en honor del príncipe y también en recuerdo de los Romanov, de los que él y doña Sofía descienden, y del último zar Nicolás II y su familia asesinados en 1918.

Posteriormente, y ya en la noche, hubo una cena informal para los primos llegados de toda Europa que fue servida en los salones del Palacio Blanco. Allí estaban los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, los príncipes Maad y Maida de Jordania, los príncipes Ludwig y Marianne de Baden, los príncipes Nicolás y Sergio de Yugoslavia, la princesa Ira de Fürstenberg, el príncipe Amyn Aga Khan, y Lord y Lady Goldsmith, que fueron asistieron a un concierto en los jardines de palacio interpretado por el Royal Strings of Saint Georges del que es patrono el príncipe Philipp, hijo del homenajeado. La mañana del sábado hubo crucero por el Danubio con buffet a bordo del barco incorporándose al grupo los príncipes Alberto de Mónaco (siempre sin Charlene en estos eventos), y Nicolás de Montenegro, y la princesa heredera Margarita de Rumania con su esposo el príncipe Radu.

Zarzuela, en su línea de silenciar la vida privada de los miembros reales

Pero fue llegada la noche cuando doña Sofía hizo finalmente su aparición, acompañada de su hermana la princesa Irene, de los reyes Simeón y Margarita de Bulgaria, y de los príncipes Pierre y Sylvia de Arenberg. La ocasión era la gran cena de gala servida en los jardines del Palacio Blanco, para la cual Alejandro y su esposa recibieron a sus invitados en el salón azul del palacio sirviéndose después un cóctel en la terraza inferior donde se exhibió una filmación sobre la vida del celebrante. Hubo gran despliegue fotográfico en un ambiente festivo y familiar y en presencia de numerosas personalidades de la vida política, social y cultural del país, y breve discurso de agradecimiento del príncipe Alejandro en el que él enfatizó su emoción por poder celebrar su 70 cumpleaños en la Serbia de sus antepasados, tras haber nacido en el exilio y haber sido declarado “enemigo del Estado” con sólo dos años de edad, y por poder seguir trabajando en aras de la justicia, la democracia, los derechos humanos, y el respeto por todas las religiones y orígenes étnicos.

A ello siguió una cena a base de salmón marinado sobre tosta de melba, mango, vinagreta y especias; filete en salsa de Oporto con patatas fundidas, verduras de temporada y ensalada mimosa (aunque doña Sofía prefirió la alternativa vegetariana de medallones de berenjenas con verduras, esencia de pimienta roja, y cuscus); y finalmente una gran tarta de chocolate tocada con una corona real en la parte superior sobre la que el príncipe sopló las velas. Y para finalizar el domingo en la mañana hubo un último encuentro informal, también en el Palacio Blanco, con un relajado brunch a la americana. Sin embargo llama poderosamente la atención que la familia real británica, tan vinculada el príncipe Alejandro, no enviase representación alguna a esta celebración, y más aún la ausencia del rey Constantino de Grecia, primo hermano de la madre del homenajeado, la infausta y desgraciada princesa Alejandra de Grecia.

Desconocemos si doña Sofía regresó a España el mismo domingo, pues en Zarzuela el gabinete de prensa no informa sobre los movimientos privados de las personas reales, pero sí sabemos que previamente a su marcha a Belgrado había pasado unos días en Palma de Mallorca, a donde es posible que ahora retorne antes del esperado paso por allí de don Felipe y doña Letizia en el mes de agosto. 

Ricardo Mateos