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Mientras los monarcas demócratas envejecen

La entrevista a don Juan Carlos es la quinta que concede durante su reinado, dos de ellas a medios extranjeros

Enero 3, 2013
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Parece que los reyes de Europa se han hecho mayores de pronto, y apenas comenzado el 2013 nos desayunamos con el 75 aniversario de un rey Juan Carlos sujeto a numerosos achaques, que cumple los años mañana 5 de enero justo en la misma fecha en la que el que ya muy anciano y en otro tiempo gran duque reinante, Juan de Luxemburgo, alcanza los 92 convirtiéndose en uno de los grandes decanos de la realeza europea e internacional. Pero don Juan Carlos no es el único que se nos ha hecho mayor, pues en tan solo unos meses la reina Beatriz de Holanda cumplirá también los 75, el emperador Akihito de Japón llegará a los 80, y los reyes Carlos XVI Gustavo de Suecia y Alberto II de Bélgica celebrarán sus 40 y 20 años de reinado respectivamente.

Por no hablar de la reina viuda Fabiola de Bélgica, convertida en una figura ya casi legendaria a punto de cumplir los 85, del príncipe de Gales con sus 65 primaveras, o del aparentemente siempre joven Mohammed VI de Marruecos que en 2013 llegará a los 50.

Fechas todas que sin duda despertarán un notorio interés en las distintas monarquías más democráticas en las que, contrariamente a lo que hace ya tanto tiempo viene sucediendo en España, soberanos reinantes y príncipes herederos no tienen empacho en conceder entrevistas o hacer declaraciones públicas en momentos señalados que, aunque cuidadosamente pactadas, siempre sirven para acercar a los reyes y a sus súbditos.

La quinta entrevista, dos de ellas a medios extranjeros

Baste recordar las entrevistas que Margarita II de Dinamarca concedió a distintos medios de prensa al cumplir los 70. Por ello, la noticia de la emisión esta misma noche en La Primera de TVE de una entrevista (fuera de agenda oficial), del reconocido y también un tanto legendario Jesús Hermida a don Juan Carlos, en la víspera de su cumpleaños, ha producido un enorme interés y ha suscitado una gran expectación generando, al mismo tiempo, numerosas y lógicas preguntas. Zarzuela, sin embargo, ya ha advertido del tono amable de esta conversación entre entrevistador y entrevistado que, aunque está muy cercana en el tiempo al discurso navideño del rey que muchos consideraron insuficiente, no tocará ninguno de los temas considerados como “conflictivos” desde lo políticamente correcto. Será, en suma, un programa más desde el recuerdo y para el recuerdo. Un intento, sin duda necesario, de normalización de la figura del rey y de la propia Casa Real.

A lo largo de su reinado son contadísimas las entrevistas de don Juan Carlos a los medios de prensa (cuatro en total, y dos de entre ellas a medios extranjeros), al igual que han sido escasísimas las entrevistas concedidas por doña Sofia (solo recordamos la de hace ya muchos años a Paloma O’Shea). Y aquí lo que se pretende es presentar al rey como hijo de su generación, pues la entrevista irá seguida de un “Informe Semanal” especial en el que otros hombres y mujeres notables de la quinta del rey, como es el caso del propio Jesús Hermida que pronto cumplirá los 75, desgranarán sus recuerdos en torno a los 37 últimos años de España, los del reinado de don Juan Carlos.

Unas declaraciones predeterminadas

De hecho, se trata de un especial que ha debido planearse con cierta antelación a pesar de haber sido grabado tan sólo unos días atrás, el 27 de diciembre, por tener que esperarse a una recuperación suficiente de la salud real. Pero como suele suceder, y antes ya de su emisión, hay algunas voces que en los medios de prensa manifiestan su insatisfacción ante una entrevista de escaso sabor, en la que no veremos a don Juan Carlos hablar con su propia voz para hacernos sentir más seguros en tiempos tan inciertos, para ayudarnos a saber un poco más donde estamos. Quizá lo que sucede es que nos cuesta entenderlo, porque no es labor del soberano pronunciarse sobre cuestiones de índole política, pero a lo mejor nos gustaría una declaración más directa y un tanto más comprometida del rey en torno a cuestiones a las que ya hizo referencia en su discurso navideño, y a algunos supieron a poco: la marcha de los asuntos internos de la familia real, la necesidad de ánimo en tiempos difíciles, la pérdida de valores en la vida política, o el órdago catalán al gobierno central. ¿O acaso nos hemos olvidado de que el rey también lo es por ser conde de Barcelona y, por tanto, el legítimo portador de los históricos derechos dinásticos del principado de Cataluña y de la vieja Casa Condal de Barcelona?

En cualquier caso la iniciativa es siempre bienvenida, pues vemos muy poco al rey de cerca, y no hay duda de que este nuevo paso, que de forma clara busca humanizar y acercar la figura de don Juan Carlos tras un año cargado de fatales avatares para la familia real, se enmarca en la nueva política que, desde hace unos meses, y con mayores y menores aciertos, viene poniendo en marcha Javier Ayuso, jefe del gabinete de prensa de la Casa Real. Pero como no faltará hasta quien quiera ver entre bambalinas la mano, para unos mandona y severa, y para otros inteligente y aguda, de la princesa de Asturias que es tan buena conocedora de los medios de prensa y de su notabilísima influencia sobre la opinión pública especialmente en los momentos difíciles, Jesús  Hermida ya ha declarado que la idea se le ocurrió a él en persona y que el rey se mostró, como siempre, “entrañable, amable y muy divertido”.

Ricardo Mateos