Menú Portada
Decenas de efectivos rastrearon la zona durante días sin encontrar el más mínimo rastro de esta barcelonesa de 50 años

La enigmática desaparición de María Teresa Rodríguez Alcaide: salió en busca de su perro y su rastro se evaporó por completo

Mayo 25, 2014
pq_929_teresa-rodriguez.jpg

Una rutina tan inocente como sacar a pasear al perro puede derivar en una auténtica tragedia. Es el caso de esta semana. María Teresa Rodríguez Alcaide, de 50 años, salió el 20 de mayo de 1997 con su pastor alemán para dar una vuelta por las inmediaciones del barrio barcelonés de Montbau. El animal, que había visto movimiento tras unos arbustos salió corriendo hacia ellos y ya no volvió.

Búsqueda sin desmayo

Durante la semana siguiente, María Teresa buscó a su mascota sin descanso todos los días. Salía de su casa, en la Vía Favencia de Barcelona, a eso de las 11 de la mañana y no regresaba hasta primera hora de la tarde. A los pocos días, un vecino le dijo que creía haber visto al perro en la sierra de Collserola, entre Montbau y Torre Baró, y la mujer fue a rastrear la zona para no regresar más.

Salió de casa el 27 de mayo a la hora acostumbrada y a mediodía llamó para comunicar que regresaría a las 3 de la tarde. Durante este lapso de tiempo, fue vista por varias personas cerca de los merenderos situados al final de la calle Harmonía, junto a la Font de la Llet. A medianoche, la familia, alarmada, comunicó a la Policía que la mujer no había regresado ni vuelto a dar señales de vida.

Un impresionante dispositivo de rastreo

El 28 de mayo de 1997, a primera hora de la mañana, se organizó un dispositivo de búsqueda con personal de Bomberos, Guardia Urbana de Barcelona y Cuerpo Nacional de Policía. Entretanto, los familiares pegaban por la zona carteles con la fotografía de la desaparecida y sus características físicas: 1’65 de estatura, complexión gruesa, gafas, y vestida con camiseta y pantalón gris y zapatillas de deporte blancas.

La Policía descartó de inmediato la desaparición voluntaria, y se centró en la hipótesis del accidente: María Teresa había podido caerse en la montaña y perder el conocimiento. Después de dos días de rastreos infructuosos, el dispositivo se amplió con la llegada de vehículos Z de la Policía, miembros de la Unidad de Caballería y Guías Caninos y 60 efectivos de la Unidad de Intervención Policial, pero todo fue en balde y nunca se encontró el más mínimo rastro de la mujer.

José Manuel Gabriel