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El enfrentamiento entre la ex actriz porno y Pipi Estrada nació como un pacto

La encarnizada batalla legal de Miriam Sánchez

Julio 3, 2009

Se les ha escapado de las manos. Quisieron entrar en el juego del enfrentamiento para manterse en la primera línea de fuego pero han acabado quemándose. Y, mientras, Miriam parece dispuesta a matar en los juzgados una parte de su vida anterior…

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Son unos desconocidos. El periodista Pipi Estrada y la ex actriz porno Miriam Sánchez protagonizan estos días una de las historias más rocambolescas y disparatadas del mundo del corazón. Tras su esperadísima ruptura, lo cierto es que se han convertido en dos auténticos enemigos televisivos que no dudan en atacarse desde sus respectivos púlpitos. Si bien parece que las aguas vuelven lentamente a su cauce, ambos siguen dispuestos a mantenerse en lo más alto de la popularidad como sea. Se han convertido en auténticos yonkis de la televisión que necesitan chutarse de pantalla para sobrevivir. Insisten en que el día en el que optaron poner el punto final a su romance, Pipi y Miriam no dudaron en pactar un pequeño rifirrafe televisivo que les consiguiera mantener un jugoso contrato para la próxima temporada. A pesar de que, al parecer, tenían programado no dejar que la marea arramblara con su aparente serenidad, todos sus esfuerzos no han servido para nada, pues parece que sus indiferencias son más que insalvables. Sin embargo, en los corrillos periodísticos no se habla de otra cosa más que del ocaso profesional de Estrada, que durante mucho tiempo fue símbolo del periodismo deportivo radiofónico y ahora es baluarte del frikismo ilustrado. No cabe duda de que él se está encargando personalmente en hundir mediáticamente a la que un día juró amor eterno. Utiliza a terceros para vomitar esa inquina, quizás desesperación, que le reconcome cuando el día se encierra en la noche. Actitud que discierne mucho a la que un día le hizo irresistible para los que se baten en el coso rosa. En la actualidad, ni sus hijos quieren saber nada de él. Hace tiempo que cometió uno de los mayores errores que un padre puede cometer y no se lo perdonan. Nada tiene que ver con esa reclamación de cantidades que ahora su ex mujer Teresa le exige a través de los tribunales. El conflicto con sus vástagos es sentimental, humano.
Miriam no se queda atrás. Nadie reconoce a aquella muchachuela sensiblera, con importantes desbarajustes psicológicos que recurría a amistades plastificadas para salir adelante. Ahora está enloquecida con una realidad que parece quedarle grande. Se ha construido un mundo paralelo al que su acceso está peligrosamente restringido. Intuyo, incluso vaticino, que lo suyo acabará en tragedia. No obstante, chirría que ahora haya quien asegure que Miriam volverá al mundo del porno, pues desde que colgó los hábitos está envuelta en una encarnizada batalla legal para que su anterior identidad, Lucía Lapiedra, desaparezca sine die de su aparatosa vida. Entre otras cosas, Sánchez demandó a todas las empresas de mensajería móvil que intentan captar clientes mediante la descarga de sus videos más lúbricos. No lo tendrá fácil, pues los derechos de imagen aún los sigue conservando Ramiro Lapiedra, uno de los más célebres montajistas del actual panorama rosa, que lanzó a la popularidad a esa oronda María Lapiedra que miente al asegurar que besa los labios del actor Daniel Muriel, protagonista de la obra de teatro “La importancia de llamarse Ernesto”. Él jamás se fijaría en alguien como ella. Cuestión de estilo.
Por Saúl Ortiz