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La Duquesa de Alba pasa del libro de Manuel Vicent

Febrero 2, 2011

Lo que no se puede negar es que la relación de Alfonso y Cayetana va viento en popa y a toda vela. Son muchos los que vociferan en su contra, pero lo cierto es que entre ellos hay una llama que es difícil apagar. Se quieren, se añoran y se respetan con auténtico fervor. Cayetana ha encontrado en Alfonso uno de los apoyos más importantes de su vida.

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El libro ‘Jesús Aguirre: el magnánimo’,  escrito por Manuel Vicent ha revolución los medios del colorín. Todos hablan de su contenido, en el que el autor insinúa la homosexualidad del que fuera marido de la Duquesa de Alba. Un escrito que no huye de la polémica y que, como es lógico, también ensalza su figura como Duque.
A pesar de la lluvia mediática, me cuentan que la Duquesa ha hecho caso omiso a la obra de Vicent. Ni siquiera es conocedora del contenido del libro que Manuel Vicent ha escrito sobre la figura del que fuera el Duque de Alba. Insisten en que el estruendo que se preveía no ha existido. Nula repercusión. Tanto es así que antes de viajar hasta Londres, donde colaboró en una ONG en la que participa Porcelanosa, la Duquesa estuvo en el cine viendo la película Animal Kingdom que, a pesar de su dureza, es uno de los films recomendados por los cinéfilos. Cayetana está tranquila. Ni llora por los rincones como algunos aseguran, ni está sometida a ninguna depresión. Apenas lee los artículos que escriben sobre ella y, si lo hace, no presta atención alguna. Parece que quienes se encargan de difundir que la magnánima dama tiene pesar, inventan con maledicencia. Ay, ay.
Lo que no se puede negar es que la relación de Alfonso y Cayetana va viento en popa y a toda vela. Son muchos los que vociferan en su contra, pero lo cierto es que entre ellos hay una llama que es difícil apagar. Se quieren, se añoran y se respetan con auténtico fervor. Cayetana ha encontrado en Alfonso uno de los apoyos más importantes de su vida. Forman una de las parejas más impresionantes del momento. Además, el rejuvenecimiento de la aristócrata se debe en su totalidad al amor que se profesan.