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Ella duerme sin cesar

La Duquesa de Alba dice no a la relación de Cayetano y Mónica

Enero 7, 2010

Parece que están más que ilusionados, aunque de momento todavía prefieren ir con pies de plomo. Mónica Hoyos y Cayetano Martínez de Irujo han disfrutado de días de felicidad en Kenia, donde se han besado apasionadamente.

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Ya está de vuelta. Mónica Hoyos y Cayetano Martínez de Irujo han disfrutado de un fin de año de lo más distinto. Cuando todavía estábamos recuperándonos de la noticia del supuesto noviazgo, la revista ‘Hola’ publicaba a todo color unas imágenes en las que el aristócrata y la presentadora chapuceaban con cierto ardor en las aguas de África. Allí parecía que el tiempo se había detenido. Todo eran miradas de cortesía y susurros sin ton ni son. Mónica se lo ha pasado en grande. En Kenia ha disfrutado como una enana, ha correteado por los exóticos parajes y se ha dejado querer. Se han besado apasionadamente, se han zarandeado cariñosamente y hasta se han susurrado palabras de amor. Hay quien todavía no da crédito a las escenas amorosas que protagonizaron. La suya es una relación que empieza ahora a desperezarse, aunque de momento prefieren ir con pies de plomo. Hay mucha tela que cortar. Eso sí, parece que el viaje de vuelta ha dejado más que agotada a la Hoyos, que se pasó toda la tarde del miércoles durmiendo a pierna suelta. Suerte que por allí andaba un hombretón de voz aterciopelada que se encargaba de mimarla y resguardarla del frío.
 
Ya lo saben más
 
Me cuentan que la Duquesa de Alba ya sabe del cariño que une a su hijo Cayetano con la presentadora de los ojos tristes. Aseguran que se enteró por la prensa, pero que él ya ha abierto el grifo de los sentimientos y no le importa contar a sus más cercanos que tiene una ilusión parpadeando. Eso sí, a la Duquesa se le torció el morro cuando una de sus amigas más eclécticas dibujó el perfil personal de Mónica, tal vez porque es poco afín al ambiente que le rodea. De todas formas, Cayetano es el que tiene que escoger. No es hombre de largas confesiones, pero cuando se enamora no hay límites ni barreras. Es lo que le engrandece, ahora que parece que retorna a las andadas contra la prensa del corazón. Viva el amor.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)