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La doble cara de Manuela Carmena: Critica el contrato blindado de parques y jardines mientras dedica 9 millones a un “Plan de choque del arbolado” que abandona las zonas menos rentables en Madrid

Abril 25, 2017
carmena

En octubre de 2013, Ana Botella adjudicaba por 278 millones de euros el cuidado y mantenimiento de los principales jardines de Madrid.  El contrato se dividió en tres lotes: Parques Históricos (Retiro, Templo de Debod y Parque del Oeste entre otros), adjudicado por 89,3 millones a Acciona; Grandes Parques (Juan Carlos I o Madrid Río), licitado a la empresa Raga y, por último, el lote de parques forestales (Casa de Campo o Valdebebas), entregado por 77 millones a la UTE Eulen-Ortiz. La esposa de José María Aznar sacó pecho. El ahorro, con respecto a la cifra de salida del concurso, superaba los 108 millones euros, el 28%, pero todo ello lo han pagado los madrileños con creces: suciedad, abandono, plagas de insectos, de ratas y un deterioro que ha multiplicado los accidentes por caídas de ramas, algunos incluso con resultado mortal.

Manuela Carmena prometió cambiar esta situación y revertir estos contratos con una duración de 8 años. Pero su gestión ha conducido a todo lo contrario: enriquecer a estas empresas.  La Sección Sindical de CGT (Confederación General de Trabajadores), de Organismos Autónomos del Ayuntamiento de Madrid lleva tres años denunciando los continuos incumplimientos de estos contratos integrales. Todos estos permitirían, si el Ayuntamiento lo desease, la ruptura del mismo por faltas graves en sus objetivos y cometidos, tanto laborales como de salud e higiene de la plantilla. La respuesta de Manuela Carmena e Inés Sabanés, delegada del Área de Gobierno de Medioambiente y Movilidad, ha sido la contraria: premiar a estas empresas.

El consistorio “del cambio” no sólo se niega a proporcionar datos sobre los contratos actuales -alegando que están “blindados”-, sino que ha entregado otros nueve millones de euros de los impuestos de los ciudadanos de Madrid al “Plan extraordinario de choque del arbolado“. Además, Manuela Carmena ha decidido abandonar una propuesta de rescate de los tres viveros municipales y de la Rosaleda del Parque del Oeste y ha accedido, a cambio de un descuento de 125.000 euros anuales, a que se abandonen los espacios verdes que les producen más gastos a las empresas, mientras que estas se quedan con la parte lucrativa del mantenimiento.

El Ayuntamiento echa balones fuera

El Ayuntamiento de Madrid oculta esta connivencia con las empresas adjudicatarias mientras que vende a la opinión pública todo lo contrario. La excusa es siempre la misma, como ha vuelto a declarar Inés Sabanés: “Aquí la herencia recibida fueron todos los servicios con un modelo de gestión privatizado”.

Eso sí, para no efectuar el cambio, alega más que el blindaje de los contratos (algo que cuestiona CGT dado los incumplimientos graves en los que concurren las empresas adjudicatarias), las restricciones presupuestarias impuestas por el Partido Popular. Según Inés Sabanés, el Ayuntamiento planteó la creación de una Empresa Municipal de Servicios Ambientales (EMSA), pero el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro tiró por tierra este proyecto ante el incumplimiento de la regla de gasto en el ejercicio de 2016. Lo que no señala Sabanés son los millones en costes superfluos que destina el Ayuntamiento de Madrid en caprichos como sustituir los escudos de los uniformes de la Policía Municipal al color rosa u organizar un foro sobre violencia urbana con nula repercusión. Mientras, lucra en privado a las mismas empresas que critica en público.