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La doble cara de la municipalización de los Cementerios públicos por parte de Manuela Carmena: mientras saca pecho de mayores beneficios, la suciedad y el abandono se adueñan de las Necrópolis madrileñas

Julio 24, 2017
Cementerio portada

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, por no respetar, no respeta ni a los muertos. El sábado 22 de julio de 2017 aquellos que se acercaron al Cementerio de La Almudena de Madrid, la Necrópolis de 120 hectáreas más grande de la capital y una de las mayores del mundo, se encontraron con una sorpresa. Parte de los accesos estaban cerrados y había más miembros de seguridad de lo normal e, incluso, estaban desplegadas unidades de limpieza. Pero si creían que era alguna actuación especial de mejora, la realidad se impuso muy rápidamente. Se trataba de un concierto de música antigua que, dentro del programa los Veranos de la Villa, se celebró en el pórtico de la entrada del Cementerio. Otro brindis al sol de la edil madrileña. Glamour de puertas afuera, suciedad y abandono de puertas adentro.

Una remunicipalización que empeora los servicios

Todo ello a pesar de que Manuela Carmena saca pecho de la vuelta a la titularidad pública del 100% de la sociedad que gestiona los Cementerios madrileños. Según los datos facilitados por el Consejo de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios (EMSFC), en el primer semestre de este año han aumentado un 6% los ingresos, hasta 1.548.000 euros, en comparación con el mismo periodo de 2016.

El Ayuntamiento de Madrid de José María Álvarez del Manzano privatizó en 1992 el 49% de las acciones de la Funeraria que, desde su creación en 1966, había sido totalmente de gestión directa. El Gobierno de Ahora Madrid decidió remunicipalizar el servicio tras su llegada al Palacio de Cibeles por motivos “sociales” y de “eficiencia”. El resultado no puede ser peor y se observa mejor en una imagen como la siguiente:

Cementerio dentro

Suciedad acumulada semanas tras semanas, baldosas que faltan, ausencia de escaleras que obligan a personas mayores a tener que buscarlas y trasladarlas a pulso a cientos de metros de distancia, etc. Esta es la eficiencia y los motivos sociales que esgrimía Manuela Carmena para recuperar el control de los servicios funerarios madrileños que cada día pierden más cuota de mercado con respecto a Cementerios privados. Razones, desde luego, no faltan.

Mientras, en el atrio del más emblemático Cementerio de Madrid sonaba la música de “Stile Antico” en un concierto titulado In a strange land, dedicado a todos los compositores que tuvieron que exiliarse de Inglaterra en el siglo XVI, durante el reinado de Isabel I, a causa de la imposición de la religión anglicana. Hoy, la cada vez peor gestión de los servicios de Manuela Carmena expulsa hasta los que quieren enterrarse en un Cementerio público. No respetan ni a los muertos.