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La pareja podría estar atravesando una crisis sentimental

La discusión, entre camisetas, de Marisa Jara y Chente Escrivano

Mayo 30, 2010

No están bien. Marisa Jara y su marido, el polémico empresario Vicente Escrivano, podrían estar atravesando una profunda crisis, a tenor de la discusión que protagonizaron la semana pasada en una conocida tienda de Madrid.

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Cuando la modelo Marisa Jara anunció que contraía matrimonio con el empresario Vicente Gómez Escrivano, alias Chente, muchos se llevaron las manos a la cabeza. El madrileño –a pesar de que algunos inciden en su nacionalidad mexicana- es un polémico promotor musical que tuvo que hacer frente a una demanda por fraude y evasión fiscal en México por la organización del concierto fallido de ‘Los tres tenores’ hace ya una década. Desde entonces, mucho se ha especulado sobre la relación personal de ambos protagonistas, quienes han declarado mantener un romance dentro de los parámetros de la normalidad. De hecho, tanto Marisa como Chente han declarado, en infinidad de ocasiones, que se quieren con locura. Tanto, que en su presentación oficial, durante la Feria de Abril de hace ya algunos años, el empresario no dejó de prodigarle gestos de cariño. Tanta felicidad se vio empañada el día de su unión eclesiástica. Empujones, gritos, insultos, codazos y otras estocadas del mismo estilo recibieron a los fotógrafos y periodistas que intentaron captar la imagen del sí quiero. Marisa y Chente utilizaron todo tipo de artimañas para proteger una súper exclusiva en una conocida publicación. No hubo suerte ni en la iglesia, donde se convirtieron en marido y mujer –los gorilas intentaban desenfocar las cámaras con focos y linternas-, ni tampoco en la celebración que, posteriormente, tuvo lugar en el ‘carisísimo’ hotel Atzaró de Ibiza. Por eso no es de extrañar que, desde aquel día, muchos hayan dejado de ver a la pareja como personas amables y discretas. Ahora, pasado el tiempo, me cuentan que su relación atraviesa un difícil momento. Se les apaga el amor. Y no parece que de tanto usarlo.
 
La bronca en una tienda de ropa
 
Hace unos días, la modelo, acompañada de una de sus mejores amigas que hacía las veces de shop asistant, acudió a una prestigiosa boutique de Madrid para, ahora que llega el verano, renovar parte de su armario. Sin embargo, lo que se preveía como una agradable tarde de ocio y diversión se truncó cuando su teléfono móvil empezó a sonar impertinentemente. Al otro lado, una voz masculina parecía mucho más cercana de lo que estaba. Era Chente. Marisa empezó a discutir sonoramente, mientras su amiga intentaba serenarla. Se la vio triste, cansada y ciertamente enfadada. Jara no dejó de pronunciar el nombre de su marido en ningún momento. La tensión se cortaba en un ambiente cargado de gritos y casi llantos. Le reprochó sus ausencias hasta el extremo y decidió cortar por lo sano. Colgó el teléfono y Marisa empezó a mascullar. Los allí presentes, ojipláticos, no daban crédito a la escena. Más tranquila, la sevillana siguió buscando ropa a diestro y siniestro, pero no dejó de hablar en ningún momento. Entre otras cosas, Marisa confesó a su amiga que su relación estaba tambaleándose. Algo quejicosa, la espectacular dama le explicó que hacía días que él no dormía en casa y que apenas se veían. Una confesión que podría acabar en ruptura. Me cuentan que la modelo está completamente enamorada de su marido, aunque es mucha la presión a la que está sometida. La azarosa vida profesional de Chente podría ser un verdadero problema en su convivencia. Quién sabe. Habrá que esperar a que la situación evolucione.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)