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No se vislumbra el fin del agujero negro en el que se encuentra la escudería italiana

La dimisión del presidente de Ferrari y la muerte de Botín pueden cambiar el futuro de Fernando Alonso

Septiembre 10, 2014

El piloto asturiano es un tipo que tiende a hacer las cosas con el corazón. Una corazonada fue la que le llevó a McLaren, otra de vuelta a Renault y una tercera a Ferrari. Puede que otra le saque de allí cuando no se vea rodeado de amigos, pierda la pasión o se canse de no ganar


El miércoles 10 de septiembre de 2014 no será recordado como un día fácil para el equipo Ferrari. Tras un fin de semana aciago con el abandono de Fernando Alonso y un noveno puesto para Kimi Raikkonen en el Gran Premio de …, no sólo la rumoreada dimisión de su presidente, Luca di Montezemolo, se ha hecho efectiva -con fecha 13 de octubre-, sino que además falleció uno de los más remarcados fans del piloto asturiano: Emilio Botín, presidente del Banco de Santander. Desaparecen así dos de los puntales clave del corredor, al que se puede sumar la marcha de Stefano Domenicali, ex-director de la escudería y persona con la que mantenía una relación de sincera amistad. Nada hace pensar que Alonso pueda abandonar el equipo por estas razones, pero desde luego, su panorama cambia… y mucho. El bicampeón pasa su quinta temporada vestido de rojo con cero victorias y dos pódiums en su haber tras treces carreras, y no se vislumbra el fin del agujero negro en el que se encuentra su formación. 

Con la nueva directiva, y ahora presidencia, no están garantizados los resultados, pero sí puede comenzar un profundo cambio de ciclo. A Montezemolo se le deben enormes éxitos desde el punto de vista comercial de la marca, pero en el plano deportivo ha habido luces y sombras. Las luces llegaron en la etapa de Schumacher, con cinco títulos consecutivos, pero el tiempo ha pasado y la formación languidece alejándose paulatinamente del sitio al que pertenece para verse adelantados por coches de mucho menos fuste. El equipo necesita una renovación de arriba a abajo y de entrada, lo de arriba ya ha empezado a moverse de manera drástica. 

Botín, recuperar la inversión en meses

Por su parte, Emilio Botín dirigía una entidad financiera de peso medio en el ámbito nacional hace unos años. La hizo crecer, se embarcó en el mercado internacional, fue comprando entidades fuera de España y comprendió que la Fórmula 1, y la figura del piloto podría ayudar a su negocio. Botín transformó una entidad de origen regional a global basando su estrategia de marketing en un deporte planetario, que tiene audiencias multimillonarias, y que goza de una popularidad muy especial en todos los rincones del planeta. Don Emilio no sólo iba a las carreras a ver a su admirado Fernando, sino que aprovechaba y se reunía con financieros, empresarios y mandamases locales. Utilizó la F1 como catapulta para su negocio; comprendió algo que muy pocos patrocinadores han logrado. Cada vez que salía por televisión con su chaqueta roja y su sombrero acompañando al piloto en el box de Ferrari, su figura se colaba en el imaginario de ministros, presidentes, y millonarios. La estrategia le funcionó tan bien que cuando el de Oviedo salió de McLaren, el Banco no sólo se marchó a patrocinar al nuevo equipo sino que se quedó en el anterior, protagonizando un caso único al estar presente en dos escuderías directamente rivales. El resultado efectivo fue tal que esperaba recuperar su inversión en años, y lo hizo en meses. 

El Banco cántabro tiene contratos válidos hasta 2017 y nada hace pensar, a tenor de su rentabilidad, que esto cambie, pero sin la figura clave que movía todo, es posible que la nueva dirección vea esta actividad con otros ojos. Para Ferrari no sería un problema su marcha; todo lo que no ponga el Santander, tendría que estar cubierto por la tabaquera Philip Morris, propietaria de Marlboro en uno de los acuerdos de patrocinio más extraños del mundo. 

Alonso es un tipo que tiende a hacer las cosas con el corazón. Una corazonada fue la que le llevó a McLaren, otra de vuelta a Renault, y una tercera a Ferrari. Puede que otra le saque de allí cuando no se vea rodeado de amigos, pierda la pasión o se canse de no ganar, algo que le va a estar vetado durante mucho tiempo mientras siga vestido de rojo. 

José M. Zapico
@VirutasF1