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Tras abandonar su vivienda, se plantean alquilar el Palacio de Pedralbes por 13.000 euros mensuales

La difícil reubicación de la infanta Doña Cristina e Iñaki Urdangarín en Barcelona

Septiembre 11, 2012
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Desde su reciente regreso a Barcelona, que muchos aún ven con enorme sorpresa y que no pocos critican, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin se han esforzado en retomar una normalidad a todas luces forzada en lo que parece que será su instalación definitiva en la capital catalana. Su gran casa de la calle Elisenda de Pinós ya está a la venta (según algunos ya estaría vendida a pesar de su enorme costo), o bien es explotarla en régimen de alquiler (se habla de 13.000 euros de renta mensual), para colaborar a hacer frente a los enormes gastos de la pareja que tiene una hipoteca astronómica que pagar amén de otros muchos dispendios fruto de un hasta ahora alto tren de vida.

Sus hijos ya han comenzado el colegio en el Liceo Francés del barrio de Pedralbes (parece que uno de ellos ya padeció algunas vejaciones en su refinado colegio de Washington), doña Cristina ha reemprendido su actividad en las cercanas oficinas de La Caixa dejándose ver públicamente, y su mudanza parece estar a punto de concluirse. Con los periodistas apostados permanentemente tanto a las puertas de su polémica casa como del Liceo Francés, la relación de doña Cristina, que parece estar muy molesta, se ha tornado muy tensa con la prensa por su lógico intento de preservar la privacidad de sus hijos y de apartarlos de la visión pública. Según nos informan algunos de los afectados, en días pasados las personas que trabajan para la seguridad de la familia han notificado a los fotógrafos que les siguen habitualmente la prohibición absoluta de fotografiar en solitario a los hijos de la pareja, avanzando amenazas de posibles denuncias tanto al fotógrafo como al medio de prensa en cuestión.

De casa al Club de Tenis

Por el momento la vida de los duques de Palma, sometida a los rigores de un necesario bajo perfil, se circunscribe a la parte alta y más elegante de la ciudad (una zona selecta y muy protegida de los vaivenes de Barcelona centro por donde antes solían pasear), con desplazamientos cortos en un viejo utilitario. Mientras, Iñaki Urdangarín se mantiene ocupado en las tareas del cambio de casa pero desplazándose regularmente al cercano Club de Tenis (donde en días pasados fue fuertemente increpado por una persona), para practicar tenis con su abogado Mario Pascual y con otros amigos de su círculo más cercano.

Sin embargo, y a pesar de sus claros esfuerzos, esta reinstalación en Barcelona no va a ser nada fácil para doña Cristina y su esposo que nunca han contado con grandes afectos entre la buena sociedad catalana. Su vida de otros tiempos, muy al margen de los circuitos de la alta burguesía y de la nobleza histórica, ya les generó fuertes criticas en tiempos de bonanza (una conocida dama llegó a reprochar a la infanta su desdén por las grandes familias de la alta burguesía clásica), críticas que se han recrudecido en los últimos meses y que muchos expresan sin ningún empacho. No contarán, por tanto, con el importante apoyo de los poderosos de siempre, y sin duda tendrán que hacer frente a escenas desagradables pues ya hay algunas pequeñas poblaciones catalanas gobernadas en mayoría por ERC cuyos consistorios han decidido declarar personas “non gratas” a los miembros de la familia real.

El príncipe Friso de Holanda, camino de la eutanasia

Entre tanto los muebles de su gran casa están siendo enviados a un almacén en Sant Boi de Llobregat y se baraja que su nueva residencia (no un piso, sino un chalet por razones de seguridad), pueda estar ubicada en el mismo barrio de Pedralbes, que les asegura una adecuada privacidad por tener a mano casi todo lo que precisan pero les expone a las críticas de las grandes familias patricias de Barcelona; en Sant Just Desvern, una localidad muy tranquila de tipo residencial de nivel alto; o en el cercano Sant Cugat del Vallés, también refinado pero de menos tono que Pedralbes por ser lugar de residencia de familias con dinero nuevo de la clase media alta. Sant Cugat sería, probablemente, el lugar más cómodo para la controvertida familia por permitirles desplazamientos fáciles hasta el colegio de sus hijos, y por contar en la zona con todos los servicios y con algunos buenos amigos como la pareja conformada por Luis Calzado y Mariona Saavedra, residentes en la cercana Tarrasa, a cuya boda asistieron en mayo del 2011. Pero, curiosamente, en esa misma población es donde tiene una casa el ex socio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres. Una finca adquirida por Torres hace unos años por un millón y medio de euros valiéndose de un sustancioso préstamo por parte de los duques de Palma.

Y mientras a la pareja Borbón-Urdangarin le continúa lloviendo encima, en Holanda la senadora Heleen Dupuis ha propuesto la repatriación al país del príncipe Friso, que lleva seis meses en coma en un hospital londinense con pocas esperanzas de recuperación, velado continuamente por su esposa Mabel y con visitas regulares todos los fines de semana de su madre la reina Beatriz. Holanda cuenta desde 2002 con una ley sobre eutanasia y según la senadora “es cuestionable que el príncipe pueda  llegar a tener una vida normal. Por ello, de ser enviado a un hospital holandés los médicos podrían desconectar los medios artificiales que le mantienen con vida porque sus posibilidades de recuperación son casi inexistentes”.

Ricardo Mateos