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La difícil decisión de Del Bosque

Octubre 9, 2015

Villar, el presidente del fútbol, tiene por costumbre ofrecer la renovación inmediata a aquel seleccionador que consigue la clasificación para un gran evento, Eurocopa o Mundial. Del Bosque termina contrato después del campeonato de Francia y en ocasiones anteriores había dicho e insinuado que su recorrido terminaba en el país galo. Ahora ya no es tan tajante, ahora dice que hablará con Villar cuando llegue el momento.

del bosque

Hace un año, por estas fechas, Del Bosque era mucho más contundente sobre su futuro. Cerraba su ciclo en Francia, pero ahora lo deja en el aire con un escueto “hablaré con Villar”. Dos cosas, la primera, que está en su derecho como todo hijo de vecino de replantearse el futuro y la segunda, que no está diciendo nada más que eso, que llegado el momento hablará con el presidente.

Exigencia altísima

Es probable que no quiera cerrar la opción tan pronto, a unos meses de un gran evento y que le deba a Villar esa conversación. Dijo también que a la Eurocopa iría con la decisión tomada, y es posible, pero otra cosa es la conveniencia de hacerla pública. Si dice que no seguirá, el campeonato servirá de despedida y a veces parece que cuando has dicho que te vas es que ya te has ido. Y si dice que se queda, será un brindis al sol, porque ya se sabe que un tropezón como el de Brasil no te deja muchas opciones de continuar.

La exigencia en nuestro país es altísima. Lo era sin ganar nada y se multiplicó cuando ganamos la primera Eurocopa. Pongamos que un resultado que dejaría satisfecho a la crítica es llegar a la final, pero y si en la final cometes un error, una decisión equivocada, que te hace perder. Ni ser finalista, a veces vale. Del Bosque no tiene pinta de prolongar innecesariamente sus estancias, pero no es fácil decidir el momento en el que uno debe quedarse o marcharse. Un ejemplo, Luis Aragonés se fue y luego se arrepintió.