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Está harto de que le quieran sacar del armario

La desesperación de Alfonso Díez

Julio 12, 2010

Está en el ojo del huracán. Todos comentan acerca de su sexualidad, pero Alfonso Díez no puede más. Cree que alguien quiere derruir su credibilidad y provocar una ruptura con la Duquesa de Alba.

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Está que trina. No puede más. Es demasiada la presión a la que está sometida. Excesivos los velados insultos a los que tiene que hacer frente. Insoportables las preguntas de los reporteros que aguardan a la entrada y salida de su puesto de trabajo. A Alfonso Díez, el todavía novio de la Duquesa de Alba, le llaman «maricón» entre líneas. Le intentan sacar del armario a empujones, como si les fuera la vida en ello. Amantes, supuestos compañeros sentimentales, le azuzan desde el exterior para que dé la cara. Vomitivo. Produce escamación colectiva contemplar cómo la sexualidad sigue  utilizándose como arma arrojadiza. Todos quieren saber, pero molesta que, otra vez, sea la homosexualidad el argumento facilón para destruir o restar credibilidad. Me cuentan que a pesar de los torpedos mediáticos, la Duquesa conoce hasta el último detalle de la vida de su novio. Sus antiguos coqueteos, sus últimas relaciones sentimentales y su cacareada vida nocturna no son un secreto para la celebérrima octogenaria. Díez nunca le ha ocultado que hubo un tiempo en el que vivió con total intensidad. De hecho, sus creencias liberales siempre han prevalecido en sus relaciones personales. Cada insinuación es un disgusto para Cayetana de Alba. Cada mentira, un auténtico descoloque psicológico. Por eso Alfonso está más que preocupado: “En alguna ocasión me he replanteado mi relación por la presión de los medios. No quiero que lo que dicen de mí amargue la vida de Cayetana. Es lo único que no deseo”, me espetó la última vez que hablamos sobre las polémicas que le envuelven. ¡Qué horror!
 
Los hijos se lavan las manos
 
Alfonso está muy conmocionado. Cree concienzudamente que una larga mano negra se esconde tras la insistente campaña de desprestigio que le azuza desde hace ya algunos meses. A este respecto cabe aclarar que no es cierto que los hijos de la Duquesa hayan trazado un maquiavélico plan para destrozar la buena imagen de Alfonso Díez. De hecho, no ocultan su indignación ante las informaciones que apuntan a que ellos son los principales instigadores de todos aquellos que buscan hacerle daño. Sería absurdo negar que hubo un tiempo en el que sus vástagossobre todo Eugenia y Cayetano-, se interpusieron entre su madre y el funcionario, pero eso ya es historia. Siguen sin comulgar con el romance, pero han tirado la toalla. Prefieren que su madre viva con decencia sus últimos años de vida antes de preocuparse por legados que aún están por venir. Es, al menos, la postura que me define uno de los hijos de la aristócrata, siempre en un discretísimo segundo plano, aplaudido y hasta requerido por el resto de su lánguida familia. 
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)