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Y el histerismo de su novia, Marta

La depresión de Jaime Martínez Bordiu

Abril 12, 2010

Muy malos momentos para Jaime Martínez Bordiú, acusado de disparar, hasta en cuatro ocasiones, un revólver durante una reyerta automovilística.

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El altercado protagonizado por Jaime Martínez Bordiú y un guardia de seguridad que sigue permaneciendo en el anonimato ha revuelto el mundo del corazón. Acusado de haber disparado cuatro tiros durante un rifirrafe automovilístico en mitad de la carretera, el nieto de Francisco Franco declaró ante el juez el pasado viernes cuando pasó a disposición del Juzgado nº3 de Móstoles, encargado de discernir cuánto de realidad y de ficción se oculta tras la denuncia interpuesta. En su charla, más bien monólogo, ante las autoridades, Jaime se mostró débil, cabizbajo y muy apesadumbrado. Dijo no ser consciente de lo que se le acusa pero negó, hasta en cuatro ocasiones, poseer un revólver y, lo que es más importante, haberlo utilizado para amedrentar a su denunciante: “esas acusaciones responden a una estrategia para dañar mi imagen pública”, dijo entonces. El pequeño de los Martínez Bordiú mantiene que desde que anunció su coqueteo con la cocaína, hay a quien le interesa quitarlo de en medio. Jaime esgrime poderes ocultos para entender el goteo incesante de escándalos que le persiguen. Por no hablar de la condena por malos tratos que ostenta desde que su última novia, Ruth Martínez, pidiera respaldo a los tribunales de justicia. Aquella fue una historia de la que ambos salieron mal parados. Los palos iban y venían, pero Ruth fue mucho más inteligente y persuasiva. Ahora también quiere chupar del bote, aunque cuando se asusta prefiere romper contratos e ir de digna. No es lo suyo. Hace demasiado tiempo que descubrió que en esto del colorín hasta lo más patético se convierte en dinero. ¡Qué pena! Suerte que, aunque la relación con Carmen Franco es intermitente y algo inestable, Jaime puede contar con el apoyo de su madre. Es la que le ha acogido en su casoplón de Hermanos Bécquer, a pesar de que su drogadicción haya provocado diferencias insalvables. Mucho se ha hablado de la relación materno filial. Todo lo que se ha contado es cierto. Sin embargo, pocos saben que una de las primeras en tenderle una mano fue ella, pero la llegada de la catalana provocó un desastre del que todavía se recuperan.
 

El histerismo de su novia y su depresión

 
No sólo ayuda la hijísima. Jaime lleva un tiempo ilusionado con una gallega de mediana edad, alta, poco voluptuosa y de belleza picasiana. No es guapa. Por eso, dicen los maledicientes, Martínez Bordiú ha decidido no hacer público su romance. Me cuentan que la actual situación de Jaime está provocando un desasosiego en ella. Tanto, que incluso montó en cólera cuando comprobó que Amina Cherrib, la magrebí de mirada felina que nos conquistó a todos con su dulzura, defendía con uñas y dientes a su gran amigo durante un debate en ‘DEC’. Dicen que Marta sospecha que entre la guapa mozalbeta, siempre elegante, y el aristócrata todavía hay algo más. Paparruchadas, pues entre ellos sólo existe una buena relación amistosa. Se cuentan, se aconsejan y se lloran. Son como el Pin y Pon en versión ardiente y semi cañí. Es de las pocas que, poco a poco, están consiguiendo que Jaime salga de la profunda depresión en la que se encuentra. Llora a raudales y piensa en que puede acabar en la cárcel. En sus sueños, me insisten, se superponen imágenes idílicas con barrotes, celdas y hasta fotografías de su abuelo. Parece mentira. Veremos.
 

Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)