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La delgadez del  rey Felipe VI inquieta, mientras su padre, en cambio, cada vez ofrece un aspecto más orondo y hermoso

Junio 23, 2017

La cesta de la compra de Zarzuela no es la más adecuada. Don Felipe no se llevó a doña Letizia a los toros y eso que es ella la más aficionada. Tal vez lo hizo por aquello de lo políticamente correcto, tan de moda en toda España. Pedro Sánchez, al ponerse en contra de los vientres de alquiler, en neologismo maternidad subrogada, ha dejado en evidencia a las revistas del corazón. Hola, obsesionada por lo políticamente correcto, solo ha dedicado en cambio media página a Iván Fandiño, el torero fallecido en Francia. Fran Rivera ha hecho muy bien en cagarse en los muertos de todos los que se alegran de la muerte de Iván. Cuando murió su padre, los seres humanos no estaban tan bestializados como ahora.  

Juan Carlos Felipe VI

El rey Felipe VI no es el que era. Su aspecto está muy desmejorado. Siendo un cuarentón avanzado debería mostrar una curva de la felicidad acorde con su edad, y en cambio se parece cada vez más a su pariente lejano, otro Grecia, el duque de Edimburgo, seco como una cuenta corriente tras las vacaciones y más largo que una cuesta a la vuelta de la playa. Pero el consorte de la reina Isabel II es nonagenario, y don Felipe es un hombre joven antaño con hombres fuertes y redondeados, como el príncipe Guillermo, que se pasó con las prisitas el día del pésame a las víctimas del incendio en Londres. No hay sucesor para doña Isabel. Ni Carlos ni él. Al final el más humano, y lo está demostrando, es Harry.

Y ahora volvamos al rey de España. Dicen que aquellos que le invitaban a tomar algo de cuando en cuando, antiguos compañeros de promoción en los tres Ejércitos o amigos de toda la vida, se cuidan mucho de las cortezas de cerdo o las patatas fritas a la hora de incluirlas en el surtido de tazoncillos de tapas  cuando está doña Letizia con él. La reina Sofía comía sano, pero no imponía sus costumbres al resto de la familia. El rey emérito Juan Carlos I, que ha descubierto que lo mejor para el corazón y el riego es el vino con moderación, y para ser feliz lo más adecuado es llenar el estómago, ha seguido las reglas del refrán del convento. No se priva de nada, y el día en el que ambos estuvieron por última vez en el Vicente Calderón ofrecía mejor aspecto que su hijo que, o bien convalece de algún virus, o de las obsesiones ortorexias de su señora esposa.

El PSOE contra los vientres de alquiler 

A las revistas del corazón, convertidas desde los tiempos en que Tita Cervera fue madre de nuevo en un catálogo de historias de famosos heteros o gays que han recurrido a la maternidad subrogada -o lo que es lo mismo los vientres de alquiler-, se les ha hecho pupa esta semana. El PSOE ha cerrado en su congreso la puerta a esta modalidad gestacional que ha conseguido poner de acuerdo a los sectores más tradicionales y católicos y a las feministas más acérrimas. Recomendamos la lectura de los textos de la web nosomosvasijas que explica muy claramente que las mujeres se cosifican al alquilar sus úteros, y donde se explica que hay medidas punitivas para las mujeres que rechazan cumplir contratos que no guardan ninguna relación con las más mínimas reglas éticas. Hay historias tremendas y reales como la de una madre de la India que decidió quedarse con un niño con Síndrome de Down porque se negó a abortarlo y tuvo que entregar el mellizo sano a la pareja que le había encargado ambos.

Esto es como el cuento del rey que estaba desnudo: nadie se atreve a decir la verdad salvo la niña, tal vez porque hay muchos intereses económicos en juego y por miedo a ser llamados homófobos o algo peor. Pues el rey está muy flaco y que las revistas del corazón especulen con la conveniencia de que mujeres en edad de procrear como Sofía Vergara recurran a vientres de alquiler es una aberración, por mucho famoso de postín que recurra a estas técnicas. El último, Javier Cámara a quien le han dicho muchas cosas  en las Redes y en algunos foros, incluso en algunos tan comedidos como los de El País

La revista Hola minimiza la muerte del torero Fandiño

Poco afortunados han sido los comentarios de algunos famosos sobre la muerte de Iván Fandiño, un torero joven, guapo, con una hija pequeña, admirado en su tierra, Euskadi, y a quien Hola, tal vez por aquello de encomendarse a Dios y al Diablo, ha dedicado una triste media página. Hay generaciones enteras que por intereses económicos han sido educadas para odiar la fiesta taurina y a los toreros. El rollito Disney de humanizar a los animales y bestializar a los seres humanos mueve mucho dinero. Cuando murió Paquirri, el padre de Fran Rivera, hasta la esposa de Felipe González le rindió homenaje en su última vuelta al ruedo al paso de su ataúd en La Maestranza. Hoy, la reina doña Letizia se tiene que quedar en casa y Jorge Javier Vázquez pone verde a nuestro don Felipe VI por ir a los toros. Así estamos.

De las revistas del corazón diremos que casi todas dedican su portada al reencuentro entre Bustamante y Paula con motivo de la Comunión de su hija. El vestido de canapé acrílico  asimétrico de la actriz es tremendo, así como la diademita a juego. Love dedica su portada a la boda de Morata en Venecia y Semana sorprende con Michu y la primera nieta de José Ortega Cano. Han pasado 30años desde que murieron Paquirri y el Yiyo y el corazón ha cambiado mucho. Los toreros solo interesan por los trapitos de sus mujeres, por mucha valentía que le haya echado esta semana Fran Rivera que ha hecho muy  bien en cagarse en los muertos de los que se alegran de la muerte de Iván Fandiño, incluidos algunos famosos que ni vamos a mencionar.

A las revistas les va más ahora el rollito de la llamada maternidad subrogada, cuando el derecho a la integridad de un cuerpo no debe ser sujeto a ningún tipo de contrato. No se compra la sangre, no se compran los riñones, pero los vientres de alquiler hacen vender revistas.

 Ana Montesinos