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DEMOLEDOR INFORME DE FISCALIZACIÓN DEL TC DE LOS ÓRGANOS DE ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO EN ROMA (III)

La contabilidad del Consulado en Roma y de la Academia de España no representaba la situación real de su tesorería

Enero 10, 2008

La Academia realizó pagos sin contar con consignación adecuada para ello
 
Eran anticipos a contratistas de obras que se realizaron con cargo a fondos recibidos para otra finalidad y con descubierto bancario
 
En 2003, se emprendió un importante plan de obras en la Academia, en cuya ejecución se registraron numerosas deficiencias e incumplimientos de la normativa
 
En el ejercicio fiscalizado la subdirección general de Administración y Control de la Gestión, apenas realizó actuaciones de control ni efectuó una revisión sistemática de sus registros contables


A lo largo de esta semana hemos informado del “Informe de Fiscalización de los Órganos de la Administración del Estado en la Acción Exterior en Roma”, correspondiente al ejercicio de 2003 redactado por el Tribunal de Cuentas. Nos centramos en la actividad desarrollada en una de las instituciones auditadas: la Obra Pía de España en Roma. Propietaria de 273 inmuebles en la capital italiana, benefició a funcionarios con el alquiler de viviendas. En contero, posee de 24 edificios en el centro histórico de Roma: 191 viviendas, 10 oficinas, 66 locales comerciales y 6 estudios; información privilegiada de unos arrendamientos con los que, en tan sólo dos años, ingresó 9,1 millones de euros por el alquiler de los bienes inmuebles, frente a 1.451.600 euros destinados a la atención de los fines fundacionales de este organismo en 2003 y 2004.

Falta de control del gasto

El Consulado español en la capital italiana y la Academia de España también fueron objeto de la Fiscalización por parte del Tribunal de Cuentas. Quizás, porque como se asegura en el Informe, “la subdirección general de Administración y Control de la Gestión, a la que correspondía el control de los gastos e ingresos de las representaciones en el exterior, apenas realizó actuaciones de control ni efectuó una revisión sistemática de sus registros contables”.
En resumen: la Academia, siempre según el Alto Tribunal, realizó pagos sin contar con consignación adecuada para ello. “Estos pagos, que en gran parte era anticipos a contratistas de las obras, se realizaron con cargo a fondos recibidos para otra finalidad y con descubierto bancario, lo que generó en 2003 unos gastos de descubierto por importe de 15.647 euros. Gastos indebidamente generados al tener su origen en actuaciones realizadas por la Academia sin sujetarse a la normativa reguladora de la gestión de los pagos a justificar y de la contratación pública”, sentencia el TC.

Plan de obras sospechoso

Todo un descontrol financiero propiciado, entre otros, por la dirección general de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), que no dictó ninguna norma específica para la gestión de los fondos recibidos por la Academia ni en dicha gestión se tomaron como referencia las dictadas para las representaciones en el exterior.
Y para terminar, una guinda: “Al margen de su dependencia de la secretaria de Estado para la Cooperación Internacional y para Ibero América, el Tribunal no considera procedente que en 2003 se emprendiese un importante plan de obras en la Academia, en cuya ejecución se registraron numerosas deficiencias e incumplimientos de la normativa, sin intervención de la subdirección general de Asuntos Patrimoniales, a la que corresponde la gestión de las adquisiciones, obras y mantenimiento de los inmuebles y que cuenta con personal con amplia experiencia en la contratación de obras en el exterior”. Para terminar, sólo una pregunta. ¿Qué sucederá en otras delegaciones diplomáticas españolas en el extranjero?