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Malmetió por error contra Cecilia Gómez

La confusión de la Duquesa

Septiembre 7, 2011

Poco se podía imaginar la Duquesa de Alba que un despiste iba a despetar tanto comentarios. Cayetana creyó que le habían preguntado por su miniserie de Telecinco cuando, en realidad, le habían preguntado por Cecilia Gómez, ex de Francisco Rivera.

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Su felicidad no la puede empañar nadie. Ni siquiera aquellos que han querido ver en sus palabras un ataque forzado e inútil contra la bailaora Cecilia Gómez. La Duquesa de Alba paseaba tranquilamente cuando un equipo de televisión le asaltó para preguntarle, entre otras cosas, por la reentré en Madrid del espectáculo “Cayetana, su pasión”. Su respuesta, tajante y sincera, retumbaba a los pocos segundos: “Horroroso, no tiene absolutamente nada que ver con mi vida, no se parece nada”, espetó con cierto desapego. Desde entonces han sido muchos los que se han llevado las manos a la cabeza. Intentando malmeter, ensañándose y desesperándose. No es tan fiero el león como lo pintan y mucho menos en esta ocasión.
 
La Duquesa entendió mal la pregunta. Creyó que el reportero se había interesado por conocer su opinión sobre la miniserie que Telecinco programó hace algunas semanas y que pretendía plasmar su trayectoria con un argumento realmente circense y desconcertante. Aquel trabajo no gustó a Cayetana quien no dudó en mostrar su disconformidad. Es vox populi que la aristócrata mantiene una fantástica relación con Cecilia. Hablan de vez en cuando. La bailaora no duda en consultarle aquellos aspectos relacionados con el espectáculo. Le interesa conocer su opinión y ella la recibe cercana y receptiva. No oculta su afecto. Le ha apoyado con el mismo fervor con el que Cayetana decora todo lo que le interesa. Y, desde luego, “Cayetana, su pasión” es un proyecto que le fascinó desde que Francisco Rivera empezó a gestarlo. Por eso no tienen sentido los ensañamientos de quienes han utilizado el desliz de la Duquesa para sembrar la duda. Una confusión la tiene cualquiera, y más cuando se pregunta con desconocimiento de causa y con ánimo descorazonador. De hecho, insisten en que está deseosa de volver a ver el espectáculo que, en su día, le emocionó y conmovió.
 
Renglón aparte merecen los preparativos para el que ya se ha denominado el enlace matrimonial del año. Una boda que servirá para sellar una preciosa historia de amor y respeto que los protagonistas abanderan con una naturalidad admirable. Son felices y viven una relación poco convencional pero que es un ejemplo absoluto de complicidad y comprensión. Alfonso Díez es alguien especial. No es ni enigmático ni conflictivo. Quiere con desinterés y sin dobleces. Destacan en él la lealtad y la honradez, aspectos que le hacen todavía más entrañable y que consiguieron revitalizar a la noble cuando en su cielo no había más que nubes.  Por cierto, me aseguran que está previsto que los novios –ya convertidos en marido y mujer- posen a las puertas de Palacio para que los fotógrafos puedan inmortalizarles. Flash, flash. Aunque no está previsto que se concedan entrevistas, Cayetana y Alfonso sí declararán cómo se han sentido en el momento del sí quiero. Se agradece su buenísima predisposición que, pese a haber sido criticados y juzgados en los medios, no dificultarán el trabajo de los periodistas. Muy al contrario. Es una buena forma de demostrar que no todos son iguales. Gracias.
 
Por Saúl Ortiz