Menú Portada
LA UCM, A LA DERIVA (II): OPERACIÓN SOMOSAGUAS

La Complutense ha pagado 1.100 millones de pesetas en intereses por la compra de unos terrenos a García Cereceda

Noviembre 13, 2007

La Universidad madrileña facilitó al elitista empresario una ganancia superior a los 1.000 millones de pesetas
 
Adquirió 6 fincas calificadas como rústicas para la construcción de 200 viviendas y a día de hoy no se ha construido ni una sola
 
La Fundación de la UCM solicitó dos hipotecas de 1.500 millones para pagar a Cereceda por unos terrenos tasados en 200 millones de pesetas


Corría el año 1996 y la Universidad Complutense de Madrid se erigía no sólo como una de las más prestigiosas de España sino también como una de los mayores propietarias de edificios y terrenos en la Comunidad Autónoma. Y por encima de todo, con un gran poderío económico. No existían las Universidades privadas. Y el entonces Rector, Gustavo Villapalos, decidió invertir en ladrillo. El objetivo era la construcción de 200 viviendas unifamiliares en el cotizado municipio madrileño de Somosaguas. Curiosamente, el empresario Luis García Cereceda, dueño de la inmobiliaria Lugarce y del elitista restaurante Zalacaín, era propietario de un total de 6 fincas en la mencionada localidad calificadas como suelo rústico.
Concretamente, las siguientes: la número 1.875 de 18.498 m2; la número 1877, de 4.751 m2; la número 8.573 de 145.804 m2; la número 121, con una extensión de 8.112 m2; la 6.196, con 3.100 m2 y, por último, la 6.197 con una superficie de 2.717 m2. En total, 182.982 metros cuadrados..

Ingeniería financiera

La operación es rocambolesca, de auténtica ingeniería financiera, El día 27 de diciembre de 1996, la “Urbanizadora Somosaguas” -máximo accionista el mencionado Cereceda-, vende a la mercantil “Parque Somosaguas S.A.”, también propiedad del empresario, las mencionadas parcelas por un importe total de 1.400 millones de pesetas. Esta última sociedad se encontraba en situación de quiebra técnica. Como fedatario público, detalle importante, el notario Ignacio Solís, catedrático de la Universidad Complutense por aquellos años y miembro de “Legionarios de Cristo”. Casi nada.
Y es el mismo Solís quien da fe de la venta de “Parque Somosaguas S.A.” a la Fundación de la Universidad Complutense de los mencionados terrenos por un precio declarado de 2.625 millones de pesetas el 31 de marzo de 1997. Doble beneficio para García Cereceda: en menos de un año revende los terrenos por 1.225 millones de pesetas más y, por otra parte, evita el pago de impuestos al venderlo a la mercantil en quiebra. Pero no todo queda ahí.

¿Evasión de impuestos?

“Parque Somosaguas S.A.” compra a “Urbanizadora Somosaguas S.A.” en dos plazos, con fechas 31 de marzo de 1997 y 31 de junio de 1997. Y la primera sociedad de García Cereceda se la vende a la Universidad Complutense sin tener pagado uno de los plazos. Aún así, la Fundación de la UCM abona el total de la compra-venta. Para poder hacer frente al pago de los 2.625 millones de pesetas, la institución solicitó dos préstamos hipotecarios de 1.500 millones de pesetas, con la autorización del entonces consejero de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid, Gustavo Villapalos. Fueron concedidos por el entonces Banco Central Hispano –cuyo cerebro era Luis Blázquez-, y Cajamadrid.
Al final, los terrenos adquiridos por la Universidad Complutense siguen calificados como rústicos, la promoción de viviendas no se ha ejecutado y lo más grave: las dos hipotecas han generado una carga de financiera, en pago de intereses, superior a los 1.100 millones de pesetas. La maniobra no acaba aquí. Las dos entidades obtuvieron su beneficio, García Cereceda también y la operación acabó en los tribunales de Justicia. Y ¿saben quien archivó la denuncia? El actual ministro de Justicia, Mariano Bermejo. Una película de ciencia-ficción que mañana ampliáremos.