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La CNC vuelve a errar el tiro

Enero 13, 2013
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La frontera entre el afán de notoriedad, el empeño por salvar la cara a tiempo, la cuasi prevaricación y la desfachatez está siendo, en caso de la Comisión Nacional de Competencia (CNC), demasiado difusa. La resbaladiza CNC ha comenzado el año como lo terminó: vomitando expedientes a diestro y siniestro, algunos absolutamente carentes de la menor base técnica y jurídica. El pasado mes de diciembre imponía una multa de 120 millones de euros a Telefónica Móviles, Vodafone y Orange por abusar de su posición en los mercados mayoristas relacionados con los mensajes cortos (SMS). De acuerdo con la resolución, Telefónica Móviles deberá abonar un total de 46,49 millones de euros, mientras que la multa a Vodafone y Orange asciende a 43,525 millones y 29,95 millones de euros, respectivamente.

Antes les tocó a las eléctricas en concreto impuso a las cinco principales eléctricas del mercado más su patronal una multa de 61,2 millones de euros por considerar que se está obstaculizando el cambio de comercializador en el mercado libre tratando de fijar precios a los grandes clientes una vez desaparecido las tarifas reguladas. Y para culminar, otros 54 millones multó a las empresas Trasmediterránea, Balearia, Isleña Marítima de Contenedores, Sercomisa y Mediterránea Pitiusa por repartirse el mercado en las líneas de transporte marítimo de mercancías y pasajeros que unen las Islas Baleares entre sí y con la Península. Un caso parecido fue el de las navieras Acciona Trasmediterránea y Balearia, que fueron multadas con 18 millones de euros por un cártel de precios y de reparto de mercado en la línea de transporte marítimo de pasajeros que une Algeciras con Ceuta.

Según el criterio de importantes empresarios, la CNC rebasaba la línea de la dignidad metiéndose de lleno en las relaciones contractuales entre un operador de telecomunicaciones y uno de sus clientes, en este caso del segmentos de Pymes. Un contrato de servicio completamente estándar, igual a los miles que firman a diarios los clientes y las telefónicas, acordado por ambas partes, en un mercado liberalizado, fuertemente liberalizado desde hace década y media, y en todo caso, no extrapolable a todo el mercado, puesto que hablamos de un solo cliente.

El colmo de dar palos de ciego y de no saber ya qué inventarse

El afán de notoriedad y publicidad está rigiendo en los últimos meses todos los designios de la CNC en un desesperado intento de demostrarle al Gobierno que ellos saben más, hacen más y son más valientes, entendiendo por valentía -error garrafal- la obstinación en “meter mano” sin miedo a las compañías grandes.

A pesar de que el expediente mencionado es papel mojado de momento -hasta dentro de un año y medio no se resolverá, y cuando lo haga, será desestimado, como 9 de cada 10 que abre la CNC-, y a pesar de que, además, el documento en cuestión tiene ya varias semanas de antigüedad, la CNC se decide a ponerlo de largo, conscientes de que la presencia en medios estaba garantizada. </p>

Pocos se explican por qué se permite a Joaquín García Bernaldo de Quirós, presidente de la Comisión Nacional de la Competencia, y a su directora de Investigación, Clara Guzmán, mal utilizar recursos públicos y horas de investigación de equipos de profesionales técnicos para abrir decenas de expedientes que no resuelven nada, no ayudan a nadie y solo sirven para poner en entredicho a empresas solventes. Empresas que, justo al revés que la CNC, crean empleo, invierten y sobreviven como pueden en esta compleja coyuntura, con suficientes problemas ya como para encima verse en los papeles cada dos por tres acusados de ser unos gangsters.