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La parcela denominada "Camino de Piul" se ha convertido en enclave urbanístico estratégico

La “chabola” de Ruiz Gallardón en Cañada Real

Octubre 30, 2007
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¿Cómo se explican que durante más de 30 años las chabolas y viviendas que componen la polémica Cañada Real han permanecido sin que ninguna autoridad interviniera? Como siempre, o casi siempre, en la especulación urbanística hay que buscar la respuesta. Es conocida como la fabela madrileña y allí se provocó una auténtica batalla campal cuando se procedió a la demolición de distintos “inmuebles”. Por orden judicial se paralizó, momentáneamente, el derribo del resto de edificaciones.
 
Y como no podía ser menos surgió el conflicto de competencias ¿saben entre quién?: Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, y Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de la capital de España. Nadie aclara de quién es la responsabilidad. Ayer, el consistorio madrileño hacia público un Informe del pasado mes de marzo en el que se reconoce que las construcciones de la Cañada Real no son “chabolas” o “infraviviendas”, sino una serie de “viviendas unifamiliares de dos o tres plantas (con servicios anexos tales como barbacoas, granjas, etc…) todo ello sin licencia municipal”.
 

Pendiente de recalificación

La categoría de edificación es trascendental para el tratamiento que deben recibir para el desalojo y derribo, y para determinar la responsabilidad sobre este macroasentamiento en el que se calculan que habitan 40.000 personasAsí, este informe de la Subdirección General del Régimen Jurídico y Control de Edificaciones, del departamento de Urbanismo que dirige Pilar Martínez, apunta que la jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid considera el chabolismo como un fenómeno alegal no urbanístico que puede resolverse con desalojo y demolición “por razones constatadas de seguridad o salubridad, por ocupar suelo de titularidad pública, por obstaculizar la ejecución del planeamiento urbanístico o atendiendo a razones sociales derivadas del posible realojo de los ocupantes”.
 
Pues la culpa de todo la tiene una amplia parcela conocida como “Camino de Piul” y que goza de un enclave envidiable: se encuentra ubicada entre la mencionada Cañada Real, la M50 y el PAU que allí se ejecuta. Es decir, que la ansiada parcela deberá ser recalificada para poder construir y hacer un negocio millonario. Pero las infraviviendas, como pueden imaginar, ahora sí se han convertido en un auténtico estorbo. La clave radica en el mencionado Informe municipal.
 

Conexión con Marbella

Lo más curioso es analizar el historial de la mencionada finca y los sucesivos propietarios que ha tenido. El alcalde Ruiz Gallardón sabe muy bien de lo que hablamos. En la actualidad, el terreno es propiedad de la sociedad “Hoque”, con domicilio social en la calle Zurbano de Madrid. Anteriormente, perteneció a un despacho de abogados radicado en la madrileña calle Velázquez estrechamente relacionado con el empresario Fernando Fernández Tapias. Y sorprende que una parcela rústica suscite tantos intereses y provoque demasiadas transacciones de compra-venta.
 
¿Por qué ahora y no antes? Sospechosa la celeridad de la Gerencia de Urbanismo a la hora de proceder a la “limpieza” de la Cañada Real. Y apunten este nombre: Fernando Pinilla. Un intermediario con fuerza dentro del Partido Popular y con claras conexiones empresariales en Marbella. De hecho, trabaja a destajo en torno al nuevo Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad malagueña. Los extremos se tocan y no se olviden del affaire Monserrat Corulla y Alberto Ruiz Gallardón.
Pero en el caso Cañada Real existen documentos y papeles y el alcalde de Madrid no podrá contar con el beneplácito de un juez que decidió no incluir en el sumario las conversaciones entre la imputada en Malaya y el edil madrileño. Esperemos a que se resuelva el conflicto de la fabela madrileña para informar pormenorizadamente de este futuro pelotazo.