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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

La “casta” de Manuela Carmena: tras prohibir que los conductores municipales aparquen sus coches para garantizar la plaza de garaje a los concejales ahora discrimina el uso del parking de la calle Albarracín a los trabajadores con menos recursos

Junio 1, 2017
carmena-sabanes

Este pasado fin de semana el gobierno de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid ha alcanzado el ecuador de su mandato. Dos años en los que las polémicas han superado las soluciones para los madrileños. Para prueba, su última decisión de presentar un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia ante el rechazo del Ministerio de Hacienda a su Plan Económico-Financiero (PEF). Una decisión tomada de motu propio, sin contar con el pleno del Consistorio madrileño, porque “cuestionan la legalidad” de los límites de gasto que ha impuesto Cristóbal Montoro a todos los Ayuntamientos para controlar sus costes y conseguir el equilibrio en sus cuentas. Pero mientras que da esta imagen populista acusando a Hacienda de ser la culpable de que “deje prestar los servicios que la ciudadanía exige”, por otro lado mantiene los privilegios para la “casta” de concejales y directivos de la Alcaldía.

Plazas de aparcamiento sólo para unos pocos

Hace dos semanas Extraconfidencial.com informó cómo las 10 plazas que usaban los 25 conductores funcionarios del Ayuntamiento de Madrid asignados a los servicios dependientes del garaje municipal situado en la calle Sacramento, junto a la Plaza de la Villa, para sus vehículos particulares y que utilizaban cuando prolongaban sus jornadas hasta altas horas fueron reservadas a los concejales.

Ahora, han decidido que mantengan beneficios similares los directivos y funcionarios de más alto rango, que son los que tienen acceso a las plazas de aparcamiento en el Edificio del Área de Medio Ambiente del consistorio madrileño en la calle Albarracín. Según denuncia la Coalición Independiente de Trabajadores del Ayuntamiento de Madrid (CITAM), en la asignación de plazas se dejaba fuera justamente aquellos funcionarios de Grupos más bajos como los pertenecientes a las escalas E, C2 o C1, que son precisamente aquellos que tienen menos recursos. Ante esto, CITAM ha propuesto que la adjudicación sea por un sorteo que se celebraría cada seis meses con la intención de que en alguna ocasión cualquier trabajador pueda conseguir disfrutar de una plaza de aparcamiento. Pero aunque parezca mentira, ante esta justa propuesta, el Ayuntamiento de Madrid ha encontrado dos fieles aliados para oponerse: los sindicatos CC.OO y UGT.

CC.OO y UGT apoyando a los privilegiados con la excusa de cuidar el medio ambiente

El pretexto de estos dos sindicatos, minoritarios en la sede de Medio Ambiente de la calle Albarracín, es más que sorprendente. Consideran que un sorteo va en contra de los derechos fundamentales a la Salud y al Medio Ambiente, “que de ninguna manera deben formar parte del azar”. Y por eso, antes de que un trabajador con pocos recursos pueda llevar su coche hasta su puesto de trabajo, pretenden “eliminar todas las plazas de aparcamiento en los centros de trabajos” y defender “la urgente necesidad de mejorar los transportes públicos colectivos”; es decir, en lugar de defender que los que menos posibilidades tienen puedan conseguir su plaza prefieren que nadie la tenga (salvo personal con movilidad reducida). Para ello alegan criterios como siniestralidad vial laboral, contaminación o derroche energético.: lo que el refranero castellano definiría como “irse por los cerros de Úbeda”. Aunque en estos criterios medioambientales hay “truco”.

Según CITAM estas pretensiones enmascaran unas condiciones que favorecerían a los que tienen una mejor condición económica ya que privilegiaría el tener una plaza de aparcamiento a los usuarios que se pueden permitir comprar vehículos eléctricos/híbridos, aquellos cuyo coste suele superar los 40.000 euros o que residan fuera del municipio de Madrid.

El resultado es que, con el apoyo de CCOO y UGT, el Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad de Inés Sabanés les sigue otorgando las plazas, a los que, por su sueldo, pueden permitirse una pagar un parking. La casta del Ayuntamiento de Manuela Carmena.