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En el gabinete de prensa de Zarzuela se percibe cierta resignación un tanto impotente frente a la avalancha de informaciones consideradas erróneas y sin contrastar

La casa real sigue en el punto de mira: todo vale para “cargar” contra doña Letizia

Diciembre 4, 2014

Cada día alguien habla de una inconveniencia nueva por parte de la reina, por quien muchos no sienten una gran simpatía, como cuando recientemente nos relataban una fuerte salida de tono que ella habría tenido durante un paseo por las calles de Roma durante su último viaje oficial
Con respecto al pequeño Nicolás, alguien muy cercano a la casa real asegura que, llegado un momento en la mañana de la entronización de Felipe VI, los funcionarios de palacio se sentían tan desbordados con la llegada de invitados, “que no hubiera sido nada difícil falsificar documentos y colarse en el acto”


Aunque la prensa extranjera, y en particular la británica y la alemana, y los foros foráneos especializados en realeza se deshacen en elogios de la elegancia y la buena imagen internacional de doña Letizia, en España, un país amante de las actitudes inquisitoriales según Rafael Spottorno, nadie parece ahorrarse las críticas a la reina de España que se desatan en torno a cualquier información nueva relativa a ella aunque sea sacada de contexto. Todos parecemos tener la mirada puesta sobre ella, la escrutamos de continuo, y cualquier excusa es buena para descalificarla desde distintos lugares muchas veces con intereses claramente partidistas (cierta derecha ultramontana lo hace con mucho gusto). Algunos opositores de siempre, incluso de los rangos de la nobleza, han aflojado el tono en los últimos meses pues una aristócrata nos comenta “lo muy cambiada para mejor que la vi en su último acto en el que coincidí con ella en el Museo de El Prado”, aunque otros continúan su permanente batalla contra ella.

Pero esta pasada semana dio mucho que hablar la reciente decisión de don Felipe de cambiar el ritual relativo a la bandera que ondea en el palacio de la Zarzuela, que fue interpretada como un acto unilateral de la reina que, incómoda con la presencia de la Guardia Real y molesta por los toques de corneta, habría acabado con el izado y el arriado diario de la bandera, con el homenaje a los caídos, y con los toques de corneta todo ello achacado a su enfado al tener que sostener el retraso de una peluquera que tenía que atenderla. Una explicación que contribuye a fijar una imagen de frivolidad y de altivez por parte de doña Letizia y que desde el palacio de la Zarzuela nos desmienten de la forma más enfática. “Eso no es así”, nos declara un portavoz del gabinete de prensa que se muestra ya incómodamente acostumbrado a este tipo de noticias y de interpretaciones, “sino que se trata de una decisión de don Felipe que ha dispuesto que la bandera ondee de forma permanente -y así nos lo subrayan-, frente a la entrada principal de las dependencias del palacio, en esa zona administrativa de Zarzuela que es la más concurrida por las personalidades que llegan de visita o que se reciben en audiencia”. Y es que la realidad es que ese pequeño ceremonial que hasta ahora tenía una regularidad diaria queda ahora circunscrito a cuatro fechas particularmente señaladas en el año para, justamente, otorgarle mayor realce y mayor significación simbólica: el 6 de enero, día de la Pascua Militar; el 19 de junio, aniversario de la entronización de Felipe VI; el 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional; y el 6 de diciembre, aniversario de la firma de la Constitución.

La familia real continúa en el punto de mira

La familia real continúa pues en el punto de mira, y en el gabinete de prensa de Zarzuela se percibe una especie de resignación un tanto impotente frente a la avalancha de informaciones consideradas erróneas y sin contrastar, en relación con las cuales se prefiere no entrar a hacer desmentidos o apostillas salvo en casos tan flagrantes como el del “pequeño Nicolás”. De hecho, y en relación con ese personaje, alguien que estuvo allí el 19 de junio nos relata que llegado un momento en la mañana los funcionarios de palacio se sentían tan desbordados con la llegada de invitados a la recepción por la entronización del nuevo rey, “que no hubiera sido nada difícil falsificar documentos y colarse en el acto”.

Pero la rumorología no cesa y cada día alguien habla de una inconveniencia nueva por parte de la reina, por quien muchos no sienten una gran simpatía, como cuando recientemente nos relataban una fuerte salida de tono que ella habría tenido durante un paseo por las calles de Roma durante su último viaje oficial.

Inminente nacimiento del heredero del principado de Mónaco

Rumores y más rumores mientras nos cuentan que en Mónaco los súbditos del principado, fidelísimos a su casa principesca, son incapaces de expresar la menor crítica a Alberto y a Charlene a pesar de los comentarios jocosos a los que los príncipes se ven expuestos en otros foros. Tanto es así que la pequeña corte monegasca ya se encuentra entregada para dar una bienvenida de color de rosa a los gemelos del príncipe Alberto.

Ya faltan pocas semanas para que la controvertida Charlene de a luz a sus dos hijos, cuyo sexo aún se desconoce, el primero de los cuales se convertirá en heredero del principado recibiendo en título de marqués de Vaux, y su llegada irá acompañada de 42 salvas de cañón desde el Fuerte de san Antonio (21 por cada uno de ellos), del tañido de las campanas del territorio durante quince minutos y el fuerte sonido de las bocinas de los yates anclados en la rada de Montecarlo, de la colocación de un bando a las puertas del palacio principesco, y de la invitación a los ciudadanos a que engalanen fachadas y balcones del mismo modo en que lo hacen el día de la Fiesta Nacional.

En fechas posteriores se producirá la presentación oficial en la Plaza del Palacio, a la que están invitados todos los residentes en el principado en un día que será declarado de fiesta local, y desde el gabinete del príncipe se anima a quienes quieran a enviar sumas de dinero y no regalos, que serán destinadas a instituciones asistenciales según el criterio de los propios príncipes. Y, como no, ya se barajan nombres propios de la dinastía para los nuevos príncipes o princesas: Rainier, Louis, Charles, Honoré, Antoinette, Grace, Caroline, Charlotte…. 

Ricardo Mateos