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El 75% de los consejeros de la Ciudad Autónoma están encausados

La Casa Real muestra su preocupación por la corrupción en Melilla, gobernada por Imbroda, al ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo

Noviembre 30, 2014

La comunicación por parte de la secretaría de Felipe VI a un denunciante indica que “el jefe del Gabinete de Planificación y Coordinación, de acuerdo con las instrucciones del Jefe de esta Casa, ha remitido el mismo [el informe de denuncia recibido], al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, que es el organismo competente, para que lo estudie”
Un Informe de la Policía Judicial ya alertó en su día sobre la duplicidad en el cobro de dietas de desplazamiento por parte del presidente Juan José Imbroda: una, como senador del PP, y ,otra, como presidente de la ciudad
Las denuncias indican que el musulmán Abdel Malik El Barkaní “ocupa el cargo de Delegado del Gobierno por la influencia del rey de Marruecos, que fue quien presuntamente le pagó la carrera universitaria y le ha aupado con su ayuda a la delegación del Gobierno de Melilla”


La Ciudad Autónoma de Melilla, con cerca de 80.000 habitantes y 14 kilómetros cuadrados de extensión, es una bomba de relojería. Es una ciudad sin ley aparente, con cruces de querellas, nepotismo, rencores, odios personales, insultos, descalificaciones, irregularidades en la venta de los antiguos terrenos militares, en definitiva, intentos por parte de los poderes fácticos de controlar la Ciudad al precio que sea.

Ante esta situación, y las denuncias que se reciben a menudo en el Palacio de la Zarzuela, la casa de su Majestad el Rey Felipe VI ha remitido una solicitud de información al ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Mariano Rajoy, José Manuel García-Margallo, gran conocedor de la zona, para que analice de una vez la situación que se vive allí. No hay que olvidar que el ministro Margallo es sobrino-nieto de Juan García-Margallo y Cuadrado, capitán del Regimiento de Caballería Acorazado Alcántara 10, que falleció en 1921 junto a otros 550 militares cuando protegían el repliegue de las tropas españolas desde sus posiciones en Annual hasta Arruit, durante la Guerra del Rif. También es bisnieto de Juan García y Margallo, general y gobernador de Melilla, que falleció en la Guerra de Margallo.

Así, ante una de las denuncias llegadas a la Casa Real española, a la que ha tenido acceso Extraconfidencial.com,  la Secretaria de Despacho de Felipe VI informa a este ciudadano que “el jefe del Gabinete de Planificación y Coordinación, de acuerdo con las instrucciones del Jefe de esta Casa [de S. M el Rey], ha remitido el mismo al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, que es el organismo competente, para que lo estudie”.

El Delegado del Gobierno en Melilla, El Barkani, es el ejemplo más claro y contundente de la ingobernabilidad de la Ciudad

Las situaciones que se han vivido son de auténtico escándalo e implican una dejación administrativa que se remonta a los años sesenta. Es seguro que en otros países hubiera dado lugar a responsabilidades políticas, partiendo además del hecho cierto de que el rey de Marruecos Mohamed VI es poco popular en esta zona y podía haber favorecido en gran manera las actuaciones en pro de su buen gobierno. Pero lejos de todo ello, se ha ido fomentando una continua y persistente corrupción en la vida política en Melilla. Se pueden enumerar infinidad de hechos sospechosos y delictivos, difícilmente cuantificables.

De forma continua y persistente la conspiración y la corrupción política han llegado a ser el modus operandi de los personajes que dirigen todas las instituciones de la citada ciudad.

Así, el 75% de los consejeros de la Ciudad Autónoma están encausados en multitud de casos, entre los que destaca sobre todo la Operación Ópera. Se da la circunstancia de que dos presidentes de los cuatro que ha tenido Melilla hasta el momento han sido inhabilitados posteriormente por la Justicia española para ejercer cargos públicos. Se trata de Ignacio Velázquez (PP, de 1991 a 1998) y de Enrique Palacios (PP, de 1998 a 1999). Pero, además, antes de ser Ciudad Autónoma, también fue inhabilitado el alcalde Gonzalo Hernández (PSOE, que estuvo de 1983 a 1991). Y ahora, el Tribunal Supremo investiga la gestión de Imbroda.

Pero es el Delegado del Gobierno en Melilla, El Barkani, el ejemplo más claro y contundente de la ingobernabilidad de la Ciudad Autónoma. Desde su toma de posesión ha venido apartando los problemas reales que le surgen a diario, como son la presión migratoria y el conflicto fronterizo. Ignora sistemáticamente lo que no puede resolver y busca entre sus huestes quien le pueda sacar del atolladero y sanear el panorama. Como fiel colaborador del sempiterno Presidente de Melilla, Juan José Imbroda, alabó sus excelentes cualidades y aptitudes políticas, partiendo de un factor muy importante como es la de su condición de musulmán, siendo el primer musulmán que ha obtenido la confianza del Gobierno central para ocupar esta plaza en pago a la “excelente” labor realizada en los cargos anteriores como vicepresidente segundo de Melilla, consejero de Presidencia y Director del Instituto de las Culturas.

Abdel Malik El Barkaní, médico de profesión e industrial, comercial, apátrida durante su infancia y su juventud, pudo, por fin, adquirir la nacionalidad española a principio de los noventa y en 1995 se afilió ya al Partido Popular. Fuentes de todo crédito atestiguan que Barkaniocupa el cargo por la influencia del rey de Marruecos, que fue quien presuntamente le pagó la carrera universitaria y le ha aupado con su ayuda a la delegación del Gobierno de Melilla”. Según estas fuentes, “no se debe olvidar que Mohamed VI pagó sus atenciones (Marcha de la Tortuga), sufragando los gastos de su carrera universitaria”.
 
Múltiples casos de corrupción

En Melilla hay tantos casos de corrupción que los inspectores policiales y jueces no saben por dónde empezar. Por ejemplo, el presidente Juan José Imbroda y su hermano Blas, Decano del Colegio de Abogados, están acusados de urdir una compleja trama político-judicial-inmobiliaria que debería ser sometida a una profunda investigación. Se ha dado la circunstancia que un juez de la circunscripción de Melilla (Emilio Lamo de Espinosa, titular del Juzgado de Instrucción nº 2, ha pedido al Tribunal Supremo que impute al presidente Imbroda por diferentes hechos delictivos relativos a un presunto fraude, malversación de caudales públicos y prevaricación en la contratación de un abogado por parte de la ciudad autónoma. También la consejera de Cultura y Festejos, Simy Chocrón, de origen judío, está a su vez imputada desde 2013 por “prevaricación administrativa” por publicar con fondos públicos un libro titulado “Melilla y su judaísmo”, de cuya existencia la oposición socialista tiene serias dudas.

Pero no es la primera vez que se investiga por estos hechos al presidente Imbroda, de 70 años, presidente de la rama local del Partido Popular, y que gobierna Melilla, ahora con mayoría absoluta, desde hace 14 años. Desde entonces la sombra de duda en Melilla se fragua sobre la figura de su presidente y en las dos querellas que ya se interpusieron contra el en Tribunal Supremo en el año 2004, en la Causa Especial nº 13/04. Se investigó entonces la presunta irregularidad en las ventas, cesiones y permutas de los terrenos militares, que pertenecieron en su día al ministerio de Defensa, y que pasaron a pertenecer a la administración de la Ciudad Autónoma. También se analizó un Informe de la Policía Judicial que alertaba sobre la duplicidad en el cobro de dietas de desplazamiento por parte de Imbroda: una, como senador del PP y otra, como presidente de la Ciudad.

Estos  presuntos “contubernios” judiciales en Melilla hicieron que a mediados de la pasada década, los inspectores del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), se desplazaran hasta Melilla para elaborar un informe interno a raíz de una denuncia sellada con el número de referencia 295/2004. La preocupación dentro del CGPJ fue muy grande. Melilla maneja un presupuesto de 237 millones de euros, superando con creces el presupuesto de otras ciudades peninsulares más pobladas como Badajoz o Almería.

Sería continuar con un suma y sigue interminable, concluyendo con la necesidad perentoria de llevar a cabo un cambio profundo. España debe jugar las cartas que están en su poder, que no son pocas por cierto, evitando los temores que en muchas ocasiones acechan al Ministerio de Asuntos Exteriores. Según las denuncias a las que ha tenido acceso Extraconfidencial.com, “la gobernabilidad de la Ciudad Autónoma está hoy en manos de un grupo de aficionados a la política que lejos de contribuir a buscar soluciones al conflicto lo único que hacen es aumentarlo y rodearlo de la gama más variada de contenidos”. 

Juan Luis Galiacho
@jlgaliacho