Menú Portada
Al menos 51 españoles forman en los escuadrones de yihadistas que combaten en Irak o Siria

La Casa Árabe languidece poco a poco con pérdidas anuales de más de 2 millones de euros sin que el Gobierno encuentre solución alguna a su futuro

Septiembre 7, 2014

No existe ninguna entidad, órgano o unidad administrativa que responda al título de Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán convirtiéndose éste en un ente fantasma
El Ayuntamiento de Madrid retiró su financiación al centroen 2011 y 2012, a pesar de ser una de las administraciones consorciadas
 

El número de empleados del más alto nivel retributivo y de alta dirección supone el 59% de la plantilla
 

Si en 2006 se establecieron partidas de 10 millones de euros anuales para los tres primeros años, en 2010 descendieron hasta los 5 millones de euros y en 2012 apenas se alcanzó el millón y medio de euros para todo el ejercicio


El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguraba en días previos que más de medio centenar de españoles -unos 51-, están combatiendo actualmente en las filas de la yihad islámica en zonas de conflicto en Irak o Siria. Estos datos no invitan a la tranquilidad, mucho menos cuando el nivel de amenaza terrorista en España (analizado diariamente por los servicios de inteligencia), es alto, aunque similar al del resto de países de la Unión Europea. Mientras tanto, y a pesar del reclutamiento de yihadistas en España para combatir en las zonas bélicas, el Gobierno sigue fomentando la religión musulmana. Una de ellas, a través del Consorcio Casa Árabe y su Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán. El apoyo del Estado parece incondicional, a pesar de los muchos defectos que se pueden observar a través del Informe de Fiscalización que el Tribunal de Cuentas ha realizado sobre las dos instituciones relativo a los ejercicios 2011 y 2012.

El consorcio Casa Árabe y su Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán fueron constituidos el 6 de julio de 2006, bajo la presidencia del ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, por aquel entonces encabezado por Miguel Ángel Moratinos. Eran éstas épocas en las que el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero aireaba la libertad religiosa, soltando todo tipo de lastre de confesionalidad y abrazando una pluralidad rica, pero costosa. La Fundación Casa Árabe está integrada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Junta de Andalucía, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid y el Ayuntamiento de Córdoba. Esta entidad de derecho público -integrada en el sector público estatal-, cuenta con dos sedes: una en Madrid, en las antiguas “Escuelas Aguirre” y otra en Córdoba, en “La Casa Mudéjar”. No obstante, la sorpresa es mayúscula cuando, tal y como se recoge en el citado Informe, se constata que el Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán es un ente fantasma ya que no existe ninguna entidad, órgano o unidad administrativa que responda a ese título. De hecho, a partir de 2012, ni la web del consorcio ni sus memorias de actividades hacen mención alguna del Instituto.

Nula repercusión

El estado de invisibilidad e ínfima repercusión del consorcio Casa Árabe es preocupante. La principal fuente de financiación de Casa Árabe son las aportaciones de las Administraciones consorciadas, que desde 2010 presentan caídas muy importantes. Si en 2006 se establecieron partidas de 10 millones de euros anuales para los tres primeros años, en 2010 las aportaciones descendieron un 50% hasta los 5 millones de euros. Sucesivamente, el estado de crisis y la poca dinamización del centro musulmán provocaron que las donaciones fueran cayendo en picado hasta situarse en 2012 en el 15% del importe pactado en 2006: apenas 1 millón y medio de euros para todo un ejercicio.

El Consorcio ha tratado de compensar estas diminuciones con un incremento de los ingresos propios, pero con unos resultados irrelevantes en términos relativos. El bagaje económico del centro es altamente deficitario: los gastos duplican a los ingresos obtenidos dando lugar a resultados negativos superiores a los 2 millones de euros. La inacción por parte de las instituciones y de los colectivos de cultura árabe es absoluta. El consorcio no obtiene ninguna financiación ni patrocinio por parte del entorno de las legaciones diplomáticas, empresas o entidades culturales de los países árabes. A estos desplantes se suma la dejadez del Ayuntamiento de Madrid que en 2011 y 2012, bajo el mandato de Alberto Ruiz Gallardón, no realizó aportación financiera alguna considerando suficiente la cesión gratuita de la sede del consorcio en Madrid.

Personal de alto standing muy bien remunerado

El Consorcio Casa Árabe intenta obtener más privilegios de los originalmente recibidos a través de acciones cuasi fraudulentas. Si bien el número máximo de miembros del Consejo Rector de Casa Árabe se limita a 12, en la actualidad está compuesto por 17 -con las prebendas salariales que conlleva-, sin haberse modificado tal situación hasta el momento. A pesar de las bajas de personal (extinción de nueve contratos en 2012 y dos bajas voluntarias), continúa la desproporción del número de empleados del más alto nivel retributivo que, junto con los dos contratos de alta dirección, suponen el 66% de la plantilla en 2010 y 2011 y el 59% en 2012.

Las obras y reparaciones realizadas en los centros de Madrid y de Córdoba se llevan la palma en cuanto a las irregularidades financieras. En el primer caso, un total de 2.630.584 euros relativos a las obras de adaptación realizadas en el inmueble cedido por el Ayuntamiento de Madrid no han sido contabilizados de modo oportuno y no fueron imputados a resultados. Lo mismo ocurre con los más de 4 millones (4.016.788 euros) del coste de las obras y mobiliario en el edificio Casa Mudéjar.

Para evitar tales datos sonrojantes el Consorcio ha llegado a registrar la aportación del Ayuntamiento de Córdoba de 2011 como “compensación del pago por parte del Ayuntamiento de gastos propios del Consorcio” rectificando el saldo deudor en casi 500.000 euros menos (450.991 euros) lo que resulta contrario al principio contable de no compensación y perjudica la integridad de la información contable en dicho ejercicio.

Respecto a la contratación, tras 51 expedientes de gasto analizados en el Informe del TC, se aprecian deficiencias de lo más diverso, como que en ninguno de los expedientes de contratación por procedimiento negociado sin publicidad se motiva la necesidad e idoneidad del contrato, ni consta informe de insuficiencia de medios, ni se justifica el procedimiento de adjudicación aprobado, ni consta informe técnico sobre las proposiciones.

La igualdad de la mujer, una utopía

En 2006, se aprobó un acuerdo entre las Administraciones consorciadas por el cual se modificaba el convenio “con el objeto de introducir el compromiso institucional de fomentar la igualdad de género y la promoción de la mujer entre los fines del mismo”. Faceta del Centro a la que está condicionado el pago de las aportaciones. Sin embargo, y a pesar de haber asumido este compromiso, la Casa Árabe apenas realizó nueve actividades destinadas a este fin entre 2011 y 2012 sin establecer un código específico destinado a los programas de igualdad, incluyendo éstos dentro de otros tipos de actividad, como culturales o transversales.