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Carta abierta al presidente y a determinados aficionados del C.D. Don Benito

La cara oculta del fútbol: no es selección todo lo que reluce

Junio 23, 2008

En el fútbol no es oro todo lo que reluce. Ni siquiera mirra. Detrás de los éxitos de estos días de la selección se esconden muchas cosas, muchas de ellas, malas. Ya verán cuando el 30 de junio, al día siguiente de que España se proclame campeona de Europa –esa es nuestra creencia-, la AFE cierre la lista de demandas que sus afiliados están presentando contras sus clubes por impagos. Ya verán. Puede que este año haya hasta equipos de Primera. La cosa está muy malita y se puede poner peor.

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Mientras la cadena Cuatro batía todos los records de audiencia con la tanda de penaltis del España-Italia y esos 15.372.000 telespectadores (77,5 por ciento de share), y se convertía en el programa más visto de la televisión moderna en España, en Santa Eulalia (Ibiza) todavía recuerdan cómo lo pasaron hace diez días en Don Benito con motivo del partido valedero para el ascenso a Segunda B. Vergüenza ajena. Eso es lo que algunos centenares de “calabazones” hicieron sentir a tantos extremeños que viven en Baleares y quienes sin tener ni arte ni parte se vieron en la necesidad de pedir disculpas por algo que no hicieron, por algo que repudian: la violencia.
Aquí les reproducimos la carta de un extremeño afincado en Baleares al presidente de un equipo de su tierra, el Don Benito, tras los incidentes habidos en el partido de vuelta de la eliminatoria por el ascenso a Segunda B entre el Santa Eulalia y el propio Don Benito.

“Somo muchos, los extremeños que vivimos en Baleares, somos muchos los extremeños que hemos de estar agradecidos a este pueblo que nos ha abierto los brazos y nos ha dado aquello que nuestra propia tierra nos negaba: un puesto de trabajo y una estabilidad económica. Por eso somos muchos los extremeños que hoy, por culpa de unos cuantos energúmenos aficionados al fútbol, que amparandose en unos colores que no sienten –sólo así se explica su comportamiento- estamos sintiendo vergüenza ajena.
Aunque soy serón, en la distancia eso carece de importancia, aquí en Mallorca, donde llevo treinta años, me siento tan calabazón como serón. De hecho el día que el C.D. Don Benito jugó en Santa Eularia (Eivissa), tomé desde Palma un avión y me fui a ver el partido de fútbol. Allí departí con Jacinto, presidente del Don Benito, a quien conocía de haber coincidido en la Real Federación Española de Fúbol –soy asesor jurídico de la Federación de Fútbol de les Illes Balears-, le hice de cicerone y le ofrecí todo y algo más de lo que que posteriormente resultó merecerse. Fui testigo del trato atento, exquisito, que recibió por parte del presidente de la Peña de Santa Eularia y de toda la Junta Directiva. Estuve sentado junto a él en el palco, le acompañé al piscolabis servido en el descanso del encuentro, me ofrecí y se le ofrecieron para cuanto le fuera menester durante su estancia en Eivissa, tanto el presidente de la Peña como cualquiera de los miembros de la Junta Directiva. Le permitió la entrada gratis al campo a cuantos aficionados “invitó” el presidente del Don Benito, en fin, que el Don Benito y sus seguidores estuvieron siempre bien atendidos. Por ello precisamente, me molestó que en la vuelta, en Don Benito, momentos antes de comenzar el encuentro definitivo de la fase de ascenso a la 2ª División Ben el campo municipal, su presidente dijera que el terreno de juego que se había encocntrado en Eivissa, era cemento enmoquetado –que buena suerte tiene el Don Benito de tener un buen terrenos de juego- que el viaje había sido una odisea. Amigo Jacinto, ni más ni menos que la que sufren cada semana los equipos de Baleares cuando para jugar su partido de fútbol tiene que tomar un avión y, no precisamente con la ilusión de disputar el ascenso a la 2ª División B. No al menos cada semana.
Lo que determinados energumenos, iracundos, furiosos, o enloquecidos aficionados del C.D. Don Benito hicieron el pasado día 15 no tiene nombre, no al menos que se pueda escribir sin poder evitar que se nos suban los colores, no sin sentir cierto arrebol.
Ví el encuentro por internet y no puedo ni quiero valorar la actuación del árbitro, supongo que pitó lo que vio él y no lo que quisieron ver los aficionados del CD Don Benito. Lo fácil para un árbitro, todo el mundo lo sabe, es barrer para casa, por eso hay árbitros y árbitros, el señor Nicolás Fernandez Arjona, fue un ARBITRO con mayúsculas, pitó sin miedo, no se sintió mediatizado por una afición –parte de ella- propia de un país subdesarrollado.

Actuación injustificada

La actuación de esos aficionados tras el partido, no se justifica, sencillamente porque ya, antes tan siquiera de que la comitiva de la Peña pudiera acceder al estadio, el autobus en el que llegaron desde Miajadas fue interceptado a la entrada a la ciudad y apedreado, además de lanzar una cadena de insultos y amenazas hacia sus ocupantes, entre los que se encontraban, miembros de la Junta Directiva del CD la Peña de Santa Eularia. De hecho, tuvo que estar presente la Policía para que jugadores y demás miembros del club pudieran acceder al recinto deportivo. ¡Qué vergüenza! ¿Dónde estaba el presidente del CD Don Benito? ¿Porqué no hizo nada cuando se le requirió telefónicamente? ¿Así pagas los favores que se te hacen y el buen trato que se te dispensa?
Aquí se sigue respetando al CD Don Benito, club con solera, abolengo, prosapia… pero no se puede sentir el mismo aprecio por determinados aficionados y, por supuesto, hacia a un presidente que no sabe honrar a un club señor. La Junta Directiva del CD Don Benito, con su presidente a la cabeza, ha perdido dos batallas, una la del ascenso a la 2ª División B, esa no tiene mucha importancia, el próximo año, puede consiguirlo – ojalá así sea, Don Benito se lo merece-. Otra y, esa no la puede recuperar con un ascenso, es la batalla del señorio, la de el respeto… Jacinto, cuánto daño has hecho al Don Benito y a Don Benito y a tantos extremeños que vivimos en Baleares y que debemos pedir disculpas por algo que no hemos hecho. Basta ver las fotos publicadas en este diario para comprobar lo bajo que hemos caído. Si cada vez que un equipo de fútbol se siente perjudicado por una actuación arbitral reaccionara como lo han hecho determinados aficionados de un club señor, hace tiempo que el fútbol habría terminado.
Ahora, cuando el Comité de la RFEF resuelva, ¿a quién culpamos? ¿Aa Villar? No, ¿a Sanchez Arminio? No. ¿Entonces.? A determinados energúmenos y al todavía presidente del CD Don Benito, un club que por abolengo, linaje, historia, estirpe, alcurnia, solera señorío… le viene grande, muy grande. Señor presidente del CD Don Benito, gracias, muchas gracias, por nada”.

Germán Rodríguez Guisado