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Beneficiada por haber adelantado todas las exigencias anteriores en el primer trimestre

La Caixa parte con ventaja en el cumplimiento de las nuevas dotaciones de provisiones de los activos inmobiliarios

Mayo 14, 2012
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Este lunes la bolsa española, y especialmente el sector financiero cerró con otro importante castigo que devuelve al IBEX 35 a niveles de hace nueve años. La razón principal de este nuevo golpe ha sido una mayor creencia de que Grecia saldrá de la zona euro, en medio de un caos político que seguramente no se solucione en unos nuevos comicios en el mes de junio.

El efecto más duro ha sido en la Deuda, principalmente en una prima de riesgo que se dispara hacia los 500 puntos y en una subasta de Letras del Tesoro que se ha cerrado con menos demanda e intereses más caros. Además, continúa las turbulencias del sector financiero que tiene que hacer frente a las nuevas exigencias aprobadas por el Consejo de Ministros del pasado 11 de mayo.

La fortaleza de haber hecho ya los deberes

De este nueva normativa, Bankia es la entidad con mayores necesidades, seguida de Caixabank, eso si en los 3.839 millones de euros de esta última (2.372 netos de impuestos) se incluye los de la propia Caixabank como los de Banca Cívica en proceso de integración.

Pero Caixabank parte con una clara ventaja, mientras otras entidades han adelantado la mitad de las provisiones acordadas anteriormente con el Gobierno (caso de Banesto) o incluso inferiores como Banco Santander y especialmente BBVA, Caixabank ya cumplió en el primer semestre con todas las exigencias entonces en vigor para el 2012.

Por todo ello, CaixaBank tiene en la fortaleza de su negocio recurrente y en la capacidad de generar plusvalías una clara ventaja para absorber el impacto de los nuevos requerimientos de provisiones, incluyendo Banca Cívica, ya que las estimaciones de ajustes por 3.400 millones para su absorción es casi el triple que los 1.287 millones adicionales, que obliga el nuevo Decreto Ley.

Fortaleza en capital

 A 31 de marzo, CaixaBank contaba con un “core capital” del 12,4% (según los criterios de Basilea II), tras haber finalizado estas provisiones, una cifra muy por encima de la del resto de entidades. Estimando estas provisiones, tendría un ratio del 11,3%, y tras la fusión con Banca Cívica, su ratio bajaría hasta el 10%, mayor que las obligaciones vigentes y con un claro horizonte de mejora año a año por la fortaleza de su negocio recurrente.