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LA CUENTAS DE LA GENERALITAT VALENCIANA DE ALBERTO FABRA AL DESCUBIERTO (IV Y ÚLTIMO)
Disminución de su capital social en un 52%

La caída patrimonial en el balance de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias la situó en el supuesto de disolución societaria en el ejercicio 2012

Marzo 3, 2014
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La Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia se cae a cachos. Tanto físicamente como pecuniariamente. Por un lado, el arquitecto Santiago Calatrava, se encuentra en el centro de todas las críticas que colocan a la infraestructura cultural labrada por su mano en un desmoronamiento sin precedentes. Una de las obras culmen del complejo, el Palau de las Arts, se veía afectada en pleno temporal por el desprendimiento de parte de su revestimiento cerámico. Por ello, el constructor valenciano, consciente del problema, ha enviado a la Generalitat una batería de soluciones para recuperar el recubrimiento del centro. Al mismo tiempo, un litigio envuelve al arquitecto y a Esquerra Unida por la página web Caltravatelaclava.com y las supuestas ofensas al honor del ingeniero. La ciudadanía ché está de uñas y dientes ante el derrumbe de un coloso que nunca llegó a acaparar la aceptación deseada. Bien sea por el precario planteamiento arquitectónico, o por los millones enterrados en su levantamiento. Porque económicamente, la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, también tiene fugas.  

El informe de la Sindicatura de Comptes habla alto y claro. Varias incidencias han afectado de forma significativa a la adecuación de las cuentas anuales fiscalizadas a los principios contables que les son de aplicación. Esto es, incumplimientos de la regularidad a la que deberían estar supeditados. Entre ellas, destaca una, que no resulta de novedad en la gestión de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias valenciana: “la desproporción entre los ingresos y los gastos recogidos en la cuenta de pérdidas y ganancias” que “da lugar a la existencia de resultados negativos que minoran los fondos propios y el patrimonio neto de la Sociedad”. La mala gestión de los caudales financieros del complejo valenciano ha provocado que el análisis de las cuentas de 2012 haya arrojado que el patrimonio neto -de más de 405 millones de euros (406.059.686 euros)- represente tan solo un 48,1% de su capital social. Este aterrador desequilibrio en forma de pérdidas acumuladas conduce a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias al supuesto de “disolución societaria” según los estamentos del Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital. La situación se recrudece al no poder enderezar la mala senda de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias con sus propios recursos, ya que el fondo de maniobra es negativo por importe de 337.343.979 euros. Un hecho que sitúa al complejo arquitectónico entre la espada y la pared al ser incapaz de hacer frente a las necesidades a corto plazo. La sociedad se ahoga por la falta de liquidez con la que pueda funcionar correctamente.
 
Justificaciones turbias
 

Esta situación irregular se recoge en la memoria de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia en la cual se expone que a cierre de 2012 <em>“no se habían inscrito en el Registro Mercantil los desembolsos pendientes de una ampliación de capital aprobada en 2011, por importe de 26.000.000 de euros así como la reducción de capital por 381.740.000 euros aprobada también en 2011”. En estos movimientos de capitales y de cuentas protege el ente valenciano sus fallos administrativos, apuntando que “cuando se inscriban dichos acuerdos la Sociedad dejará de estar en causa de disolución y en situación de desequilibrio patrimonial”.

 

A este respecto, el Informe de la Sindicatura de Comptes alerta que a fecha de elaboración del dossier, la Ciudad de las Artes inscribió en el Registro Mercantil los acuerdos societarios anteriores reequilibrando su situación patrimonial. No en vano, la información no es del todo coherente ya que la memoria “no informa suficientemente sobre el deterioro de la situación financiera y patrimonial de la Sociedad ni sobre las medidas que tiene provisto adoptar para su viabilidad y funcionamiento futuro”, dejando las expectativas de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias condicionadas a la incertidumbre.

 
Deuda y desidia
 

A 31 de diciembre de 2012 la Ciudad de las Artes y de las Ciencias presenta dos errores de bulto con respecto a la gestión de su deuda. Por un lado, no registró “los intereses de demora de las deudas vencidas, cuyo importe podría ser significativo”. Por el otro, tampoco se registró “el deterioro de valor de los saldos deudores de la Fundación Palau de las Arts, por importe de 5.912.791 euros”. Además, en referencia a dicha Fundación, se denota cierta indolencia en su tratamiento ya que “la memoria debería informar adecuada y suficientemente sobre las modificaciones del contrato suscrito con la citada Fundación y sobre la aplicación del mecanismo de financiación previsto (…) a las deudas contraídas por esta fundación con la Ciudad de las Artes y de las