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Infatigables problemas económicos y una adicción a las drogas

La caída de Jaime Martínez Bordiu

Diciembre 4, 2008

Parece que no corren buenos tiempos para uno de los nietos del Caudillo. Jaime Martínez Bordiú no atraviesa su mejor momento: rodeado de denuncias, sus vicios y la falta de efectivo le colocan en la primera línea de la actualidad.

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En los últimos días se habla a marchas forzadas sobre el presente del nieto de Franco, “el abuelito” para ellos, Jaime Martínez Bordiu. Su vida se tambalea insistentemente. Son ciertos sus problemas económicos y su afición desmedida a vicios que él mismo ha desvelado en un sinfín de ocasiones ante los medios de comunicación. No duda en pedir dinero cuantas veces sean necesarias para intentar salir de un pozo en el que parece querer permanecer. Todos sus intentos por ingresarse en un centro de desintoxicación ha resultado un fracaso. Le falta fuerza de voluntad y el apoyo desinteresado de su familia. Nadie le tiende una mano en tiempo de alferecía personal. Sólo Ruth Martínez, su ex pareja, aguantó lo inaguantable por amor. Fue ella, junto a la periodista Joana Morillas, quien le recomendó que visitara a especialistas para que consiguieran reducir su necesidad de consumir cocaína. Sin embargo, durante mucho tiempo, Jaime ha asistido impertérrito a sus propias corredurías nocturnas. Recuerdo la noche que me lo encontré, con un fardo de billetes de cincuenta euros, que al final de la noche se había reducido considerablemente. Ahora, cuentan que ni siquiera puede tomarse unas copas con esos amigos de plexiglás que le adulan por interés. Parece tarde, su camino hacia la recuperación está plagado de enormes piedras que él no tiene intención de apartar.
 
Su familia permanece alejada del evidente problemón de Jaime. Siguen viviendo por encima de los demás y consideran que tener una adicción es prácticamente tercermundista. Suena a chirigota que la hija de ese dictador que se cargó a medio país ahora vaya de Rastrillo en Rastrillo mostrando su apoyo a la beneficencia. ¡Que devuelvan el Pazo y se auto expulsen del país! Hay quien ya está harto de vagos y maleantes que siguen viviendo del cuento. ¿Cuál es la profesión de Carmen Martínez Bordiú? ¿Y la de Jaime?, ¿y la de la matriarca? De momento, ni siquiera Carmencita ni su esposo, José Campos, parecen tener intención de echar una mano a Jaime. Todos miran hacia otro lado. Sí, comen sopas servidas en carísimas vajillas de porcelana y con servilletas de seda, pero nadie le pregunta por su recuperación. Una cosa es dejarse ver como una familia feliz y otra, muy distinta, mostrar tu verdadera careta. Realidades contrapuestas.
 
Por Saúl Ortiz
saul@extraconfidencial.com