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Alberto II está decidido a relanzar el brillo un tanto perdido del principado

La boda principesca en Mónaco polariza toda la atención

Junio 19, 2011
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A poco más de dos semanas de la celebración del gran evento la boda del Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock polariza una gran atención mediática mientras los novios se prodigan por todas partes asistiendo a competiciones de natación, a cenas de gala en París (la del rico mecenas Becca Carson a beneficio del Museo del Louvre), y en el famoso Sporting Club de Montecarlo, y a la inauguración del Festival Internacional de la Televisión del principado.

Entre tanto las distintas familias reales ya van comunicando la identidad de sus representantes en una boda que sin duda alguna congregará a lo más granado de la realeza europea. Los reyes de Suecia asistirán en compañía de sus hijos, no faltarán los duques de Braganza, la gran duquesa María Wladimirovna de Rusia, los príncipes Carlo y Camilla de las Dos Sicilias (grandes amigos de los novios), y quizá hasta el príncipe Jean de Orleáns (duque de Vendôme) que de asistir coincidiría allí con su oponente a la jefatura de la casa real de Francia, Luis Alfonso de Borbón, que estará presente en su calidad de duque de Anjou. Todavía no sabemos quien representará a la familia real española, pero todo pareciera apuntar a que sean los príncipes de Asturias pues no podemos olvidar que Alberto de Mónaco es ahijado de la difunta reina Victoria Eugenia de España, en otro tiempo tan gran amiga de Grace Kelly.

Conciertos para todos los ciudadanos

Las festividades comenzarán el 30 de junio con un concierto de los Eagle ofrecido a los ciudadanos y los trabajadores del principado que se celebrará en el Estadio Luis II. La tarde del 1 de julio se celebrará la boda civil en el salón del trono del palacio principesco, con salida de los recién casados al balcón, buffet para los monegascos a base de cocina mediterránea y sudafricana, recepción en el puerto para la población local, y concierto de Jean Michel Jarre. Toda una comunión de los príncipes con su pueblo, por el que son extremadamente queridos, que culminará al día siguiente con la boda religiosa en el patio del palacio (el mismo lugar en que la princesa Carolina contrajo matrimonio con Philippe Junot), presentación del ramo de la novia en la Iglesia de Santa Devota, y gran cena de gala para 450 selectos invitados en las bellas terrazas de la Ópera Garnier en la que se servirá cocina mediterránea preparada por el famoso chef Alain Duchase.

Todo glamour

Alberto II está decidido a relanzar el brillo un tanto perdido del principado con esta boda en la que sobrarán glamour y alta costura, y en la que se mezclarán reyes, príncipes, millonarios, y los grandes del papel couché internacional. Dicen muchos que se espera de Charlene Wittstock que sea una segunda Grace Kelly (un reto ciertamente muy difícil) y quizá por ello no se está reparando ni en gasto ni en celebraciones, pues todavía días después de la boda el matrimonio se desplazará a Sudáfrica, país de nacimiento de la nueva princesa, para entre el 5 y el 9 de julio continuar enfatizando su presencia en el ámbito internacional y mediático. Allí participarán en un encuentro del Comité Olímpico Internacional para la elección de los Juegos de Invierno del 2018, y el día 7 darán una gran fiesta a todo plan organizada en el lujoso Oyster Box Hotel, con hermosas vistas al mar, de la localidad de Durban a la que asistirán únicamente 200 personas (miembros de la realeza incluidos).

Entre tanto, hemos visto alegremente en Barcelona al primo australiano del rey, el príncipe Gregory de las Dos Sicilias, que en compañía de su esposa Carrie Ann Thornley ha pasado unos días en una ciudad por la que ambos sienten un enorme afecto y tienen buenos amigos, antes de continuar viaje durante un mes por toda Italia que culminará con una estancia en París. Aunque no conoce a su primo el rey de España, por quien siente un enorme afecto y para quien no tiene mas que palabras de aprecio, Gregory de Bourbon lamenta no haber llegado a conocer a su tía la condesa de Barcelona (prima hermana de su padre) con quien intercambiaba felicitaciones en Navidad, y se siente fuertemente vinculado a nuestro país donde su abuelo, el príncipe Felipe de las Dos Sicilias, sirvió en el cuerpo de Húsares y fue uno de los primos más queridos del rey Alfonso XIII que fue su padrino de bodas y le concedió el collar de la Orden del Toisón de Oro.