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Exclusiva: La pareja firmó los papeles el pasado lunes en el Juzgado de Ubrique

La boda de Humberto Janeiro y Angelita

Octubre 21, 2009

Es un experto en el manejo con los periodistas. El pasado lunes, Humberto Janeiro y Angelita acudieron al Juzgado de Ubrique para firmar los papeles de su matrimonio.

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Era verdad. Ha cumplido con su amenaza. Hace mucho que Humberto Janeiro anunció a bombo y platillo que contraería matrimonio con Angelita, la mujer que durante su matrimonio con Carmen Bazán hizo las veces de amante consoladora. Aquella noche muchos pusieron en cuarentena su testimonio, quizás porque el temple que caracteriza al tigre de Ambiciones mutó a un ataque de nervios que terminó en consulta médica. Le subió la tensión. Ni siquiera sus descendientes eran conocedores de tamaña bomba informativa y, al enterarse, pusieron el grito en el cielo. Parecían descontentos con una decisión que olía a inocentada algo desafortunada: “Esperamos que no se case porque como lo haga, caerán chuzos de punta”, decía uno de sus vástagos durante una conversación telefónica. Su gozo en un pozo. Quién sabe si sus propios hijos serán conscientes de que el pasado lunes Humberto y Angelita acudieron al juzgado de paz de Ubrique para firmar algunos de los documentos que les convierten en matrimonio ante la ley. Acompañados por una damisela que ejerció como testigo presencial de todo cuanto ocurrió allí, la pareja feliz aseguró que la suya es una relación sincera, en la que la complicidad y la fidelidad juegan papeles muy importantes. Ante la presencia de algunos anónimos que no daban crédito, el patriarca de Ambiciones y Angelita accedieron a una de las salas del juzgado donde declararon que su amor es sincero e indestructible. Hay fotografías que ilustran algunos de los momentos más destacados de la jornada. A pesar de que todavía parecen quedar algunos papeles para presentar ante los tribunales, ambos están felices y radiantes. Tanto, que don Humber prepara a marchas forzadas su próxima intervención televisiva para desgranar todos los detalles de su enlace matrimonial. Quiere demostrar con documentos que lo que anunció por fin se ha hecho realidad. Cuando le telefoneé para darle conocer más sobre esta nueva situación, Humberto se mostró algo esquivo: “No puedo decir nada ¿eh? Gracias por llamar pero en esta ocasión no me tienen permitido decir nada sobre el tema”. Blanco y en botella, negocio en cartera. Ahora tendrán que escoger el día para hacer el paripé para la prensa y hacer como si se casaran de nuevas.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)