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La Autoridad Portuaria de Bilbao, perteneciente a Puertos del Estado (Ministerio de Fomento), se gasta 60.000 euros en una flota de autobuses para llevar a los empleados públicos a sus puestos de trabajo

Julio 18, 2016

El puente de Vizcaya es un puente transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por la iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría del Nervión en Vizcaya, inaugurado en 1893. Desde aquel entonces, las aguas del Nervión sobre las que se asienta este colosal puente, fueron testigo de muchos periplos. Particularmente interesantes son los de 1983 y 1984 en los que la gabarra del Athletic Club de Bilbao lucía orgullosa los títulos cosechados por los leones. El 29 de abril de 1984, fue la última vez que la gabarra bilbaína surcó las aguas del Nervión. Pero no tienen que estar estas aguas celosas del poco tránsito que albergan. Cada fin de semana, en las aguas de la ría de Nervión confluyen un centenar de embarcaciones en el tramo que va desde la zona urbana de la ría hasta su desembocadura en mar abierto. Embarcaciones de todo tipo, desde traineras hasta lanchas de prácticos, pasando por piraguas o barcos remolcadores.

Por tierra, ya se encarga la Autoridad Portuaria de Bilbao de que el puente de Vizcaya no se vea vacío. El departamento de Presidencia de esta institución encabezada por Asier Atutxa Zalduegi y perteneciente a Puertos del Estado (Ministerio de Fomento de Ana Pastor) ha decidido otorgar a sus empleados un servicio de transporte a domicilio, para que acudan al su lugar de trabajo. Para ello ha adjudicado recientemente el contrato que cubrirá el “servicio diario de traslado del personal de la Autoridad Portuaria de Bilbao desde el Puente Bizkaia (Portugalete) hasta las instalaciones de Oficinas Generales en Santurtzi (2016)”.

Tan sólo dos ofertas

El contrato, tras solo dos ofertas recibidas, ha sido adjudicado a Autobuses Hermanos Arriaga S.A. Una empresa domiciliada en Vitoria-Gasteiz, que se define como una empresa de carácter familiar, establecida en 1917, “siendo en la actualidad la mayor empresa privada del sector en la zona norte de la península”. Esta empresa ha sido seleccionada “por ser la propuesta más ventajosa en su conjunto”.  Según el pliego, el contrato se ha cerrado en un importe de 59.500 euros y un plazo de ejecución de un año, con posibilidad de prórroga por otra anualidad adicional. De hecho el presupuesto base de licitación alcanza los 169.400 euros.

Casi 60.000 euros para llevar a los empleados públicos de la Autoridad Portuaria de Bilbao a su lugar de empleo. Un contrato cuestionable desde lo ético e insostenible desde lo económico. Cuestionable desde lo ético porque este contrato otorga privilegios injustificados a los empleados públicos de la Autoridad Portuaria de Bilbao, ¿por qué concederles este servicio de transporte? E insostenible desde lo económico, porque si todos los empleados públicos gozaran de esta prebenda (sin contar la empresa privada) las arcas públicas de las administraciones adolecerían más de lo que ya adolecen.

Doinel Castro