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Más dinero para afrontar una situación incierta

La ampliación de capital del Banco Santander de Ana P. saca a la luz las debilidades: dudas en España y problemas en Brasil tras la inversión en los Juegos Olímpicos

Enero 12, 2015

El mercado ha penalizado tanto la operación financiera cerrada el pasado viernes como el cambio en la política de dividendo.

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Hace apenas seis meses, en junio del pasado año, Extraconfidencial.com informaba en exclusiva sobre una nueva venta parcial por parte del Banco de Santander confirmada dos semanas después. Presidía Emilio Botín, tristemente fallecido. En esa última ocasión se trataba del negocio de custodia de valores, pero anteriormente ya había vendido a otros fondos o empresas internacionales el su empresa inmobiliaria, el de gestión de activos (Santander Asset Management) o el de tarjetas de crédito. Casi todos estos negocios eran consolidados y la venta les proporcionó buenas plusvalías presentes, pero a su vez les mermaba beneficios para el futuro. Todo ello indicaba una gran necesidad de fondos y cuestionaba la situación financiera de la entidad, que presumía de fortaleza.

La decisión de realizar una ampliación de capital –adoptada por la presidenta Ana Patricia Botín-, para inversores institucionales por 7.500 millones de euros y el cambio radical en la política de dividendo de la entidad ha dejado claro esta debilidad. El Banco no salió indemne de la crisis. Ni por operaciones inmobiliarias; por ejemplo participó en la financiación del famoso Residencial Francisco Hernando (El Pocero), en Seseña o la quebrada Urbis y también por otros tipos de activos financieros desde productos de Lehman Brothers o Madoff a por supuesto la conversión de bonos en acciones que costó miles de euros a muchos de sus clientes. Estas malas decisiones junto a la caída de valor de las acciones llevó a que se decidiera por una política alto dividendo que calmara los ánimos y no lastrara más la acción.

Debilidades por solucionar

En estos años de crisis los ingresos del Banco mermaron por su mayor nivel de provisiones aunque siempre con números positivos y con aumentos anuales. Pero el crecimiento futuro tiene muchas sombras. En España, no se digiere bien la desaparición de Banesto y en algunos segmentos -como el de pequeñas empresas y Banca online-, sufren una huida de clientes que parece imparable. Pero quizá el mayor problema potencial lo tiene en Brasil, el país que le aporta más beneficios al Banco Santander. Ana Patricia Botín ha heredado una ampliación de capital por el 100% de su filial carioca en un momento muy inoportuno dada la perspectiva futura del país. A menos de dos años para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro la economía brasileña está en plena caída de su PIB y la situación, presumiblemente, irá a peor por la reducción de las exportaciones a Asia y por el parón de inversión tras la finalización de los Juegos Olímpicos.

La política de dividendos más restrictiva buscará que buena parte de los beneficios apuntalen el capital en este ambiente de incertidumbre, pero también parece conducir a una pérdida de atractivo a corto plazo. En estas circunstancias, cualquier paso en falso que realice Ana Patricia Botín puede costar muy caro y la desconfianza puede adueñarse del Banco Santander.