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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se gasta más de 735.000 euros en reformar la tercera planta del Ayuntamiento mientras continúan los problemas de convivencia en los centros sociales okupados

Octubre 19, 2016

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado la redefinición de los espacios públicos de siete plazas del Barrio de Gràcia, donde se produjo el conflicto del Ban Expropiat. Un impulso arquitectónico irrefrenable que escogerá a la propuesta que mejor puntuación obtenga entre su oferta económica, las medidas para la convivencia en la planta segunda, la reducción del tráfico de material de obra por el edificio, el uso de materiales con etiqueta ecológica y la reducción de los términos de ejecución.

colau

Durante el pasado verano, el Barrio de Gràcia de Barcelona rememoró por momentos los graves altercados y la agitación presentes en otra época como cuando allá por el 1909 se vivía la Semana Trágica en la Ciudad Condal debido al envío de tropas españolas a Marruecos. En esta ocasión también había dos bandos, los okupas del autodenominado Banc Expropiat, por un lado, y la Administración, representada en las calles por los Mossos d´Esquadra, por el otro. Muchas fueron las veces en las que los Mossos cercaron el Banc Expropiat para evitar que fuese reocupado tras haber sido desalojado a principios de mayo. Sin embargo, la represión policial no consiguió callar el clamor del pueblo, según fuentes del Ayuntamiento regentado por Ada Colau. Tras numerosos incidentes en los que se vislumbró una evidente falta de coordinación entre Ayuntamiento y Generalitat y que se saldaron con numerosos heridos y detenidos, el resultado fue el mismo que el existente al principio: los okupas siguen en el Barrio de Gràcia pero se han desplazado a otra oficina bancaria situada a solo unos metros. De hecho, mantienen su oferta cultural como muestran los cursos de catalán impartidos en el Centro.

Quizá para evitar sucesos como este, al Ayuntamiento de Barcelona le ha dado por redefinir y reformular sus espacios públicos. Lo ha hecho en siete plazas del Barrio de Gràcia: las plazas de la Vila, del Diamant, de la Revolució, del Sol, de la Virreina, del Nord y de Rovira i Trias. El objetivo de este nuevo ordenamiento es garantizar el uso y disfrute del espacio público por parte de los vecinos y lograr un equilibrio de usos. Así, se aplicará una normativa específica para garantizar el paso de peatones, el acceso de los vecinos al comercio, el paso de vehículos de emergencia y servicios y las condiciones de accesibilidad, así como preservar sus vistas.

Pero el afán por redefinir espacios ha ido tan lejos en la Administración que dirige Ada Colau que el propio Consistorio ha tomado la decisión de reformular sus instalaciones. Tanto, que ha decidido reformar la tercera planta de la Gran Casa del Ayuntamiento de Barcelona. Un impulso arquitectónico irrefrenable que escogerá a la propuesta que mejor puntuación obtenga entre su oferta económica, las medidas para la convivencia en la planta segunda –“a través de una sectorización del espacio de obra en esta planta, cerrando el núcleo de la escalera, prolongando las paredes que delimitan ésta con un tabique de pladur de techo al suelo, encintado y pintado, cerrando el pasillo de la banda de Santiago desde la fachada del patio gótico, junto a la ventana más cercana a la escalera, en perpendicular, hasta la pared existente del núcleo de escalera, y en el otro lado del pasillo, en la zona donde están los dos escalones de iguales características que el anterior”-, la reducción del tráfico de material de obra por el edificio, el uso de materiales con etiqueta ecológica y la reducción de los términos de ejecución.

A pesar de escoger la propuesta que más se ciña a estos parámetros, el Ayuntamiento de Barcelona ya le ha puesto precio a la reforma de su tercera planta. Exactamente, un total de 735.420,03 euros, dinero suficiente para solucionar los problemas de convivencia en el Barrio de Gràcia y no en la tercera planta del Ayuntamiento.

Doinel Castro