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La agenda oculta de la Familia Real de Qatar, desde Inglaterra, donde acumula en Londres más propiedades que la reina Isabel II, hasta España pasando por Francia

Junio 8, 2017
Qatar

Los poderosos reinos y emiratos del golfo pérsico han roto abrupta y sorprendentemente sus relaciones diplomáticas con el emirato de Qatar, al que acusan de apoyar el terrorismo internacional y de querer desestabilizar una zona ya de por si fuente de muchos conflictos, y en Europa occidental vuelven a dispararse las alarmas por la inquietante política de avance de la poderosa familia reinante qatarí que, a golpe de petrodólar, viene manteniendo desde hace años una arrolladora política de compras y de adquisiciones en la que algunos ya ven una cabeza de puente del Islam en el viejo continente.

Y es que la dinastía Al-Thani, cuya inmensa riqueza es ciertamente incalculable, está compuesta por un conglomerado de 3.000 personas que acaparan el 70% de toda la producción del petróleo y del gas del emirato. Un grupo familiar fuertemente endogámico que actúa principalmente en Francia y en Inglaterra, aunque con extensiones a otros países como España o los mismísimos Estados Unidos, a través de numerosos fondos de inversiones y sociedades interpuestas bajo cuyo poder están ya no solamente grupos empresariales de notable relevancia como la prestigiosa firma de moda Valentino, adquirida por 700 millones de euros, o la no menos importante Pierre Balmain comprada el año pasado por 500 millones de euros, sino también muchos de los edificios y hoteles más emblemáticos de París y Londres, amén de otras cuantiosas propiedades inmobiliarias y de valiosas obras de arte firmadas por Cezanne, Gauguin o Pablo Picasso (la obra “Les femmes d’Alger” adquirida por 160 millones de euros) por solo citar algunos.

Más propiedades y trato con mimo con la Familia Real Británica

A la cabeza el actual emir, el jeque Tamin bin Hamad, soberano desde la abdicación en 2013 de su padre el jeque Hamad, e hijo de la segunda esposa de éste, la glamorosa jequesa Mozah que en los últimos años viaja sin cesar por todo el mundo como gran embajadora de una familia cuyas intenciones últimas se desconocen pues en lo que va de año el emir Tamin ha visitado oficialmente al presidente Donald Trump y al presidente turco Erdogan tras sus visitas a Marruecos, Gran Bretaña y España en 2016.

Solo en el Reino Unido se estima que los Al-Thani poseen más propiedades en Londres que la propia familia real británica, a la que también han querido mimar con sus generosos dineros contribuyendo a la restauración del castillo de Mey, en Escocia, una propiedad que el príncipe de Gales heredó de su abuela la difunta reina madre. La expansión en tierras británicas se disparó con fuerza en 2008 y en la actualidad, y a través del Qatar Investment Fund, ya cuenta solamente en Londres con la propiedad del 20% del popular mercado de Camden Town, el 95% del Shard (el edificio más alto de la Unión Europea con sus 87 plantas), el enorme Victroy Park Olympic Village, las denominadas Chelsea Barracks (un potente conjunto inmobiliario de unas 500 casas), la mitad del bloque más caro de apartamentos de Londres en One Hyde Park, un edificio palaciego que durante años fue sede de la embajada de los Estados Unidos en la elegante Grosvenor Square, un cuarto de la firma Sainsbury’s, el Canary Wharf (en el distrito financiero), los lujosos almacenes Harrods (adquiridos a Mohamed Al-Fayed), un magnifico palacio situado en Regent’s Park y valorado en 200 millones de libras esterlinas, la residencia del emir actual en Cornwall Terrace, y los más emblemáticos hoteles de la ciudad entre los que se cuentan el mítico Claridge’s, el The Berkeley, el The Connaught, y el The London Park Lane Hotel. Una inquietante y creciente presencia que levanta temores en momentos en los que Gran Bretaña se siente cada vez más amenazada por un terrorismo invisible.

Pasión por las propiedades en Francia

Pero las adquisiciones de los regios magnates qataríes no son menores en Francia y en otros lugares. En septiembre de 2007 el príncipe Abdullah bin Khalifa, tío del actual emir, adquirió a la familia Rothschild el imponente Hotel Lambert de París que en otro tiempo fue propiedad del príncipe Adam Czartoryski, primo hermano del rey don Juan Carlos; en 2011 el ahora emir se hizo con el 70% del accionariado del club de fútbol Paris Saint-Germain; en 2013 varios inversores qataríes vinculados a la familia real compraron el prestigioso y lujoso Hotel Martinez de Cannes, erigido en el mismo solar en el que en tiempos pretéritos se alzó la Villa Marie Thérèse, residencia de los abuelos de la condesa de Barcelona; y en septiembre de 2014 el emir padre adquirió el imponente hotel y centro de talasoterapia Miramar Crouesty, cerca de la localidad bretona de Morbihan, a través de su sociedad French Properties Management.

Sin olvidar que el fondo inmobiliario de la dinastía Al-Thani posee ya algunos de los más lujosos hoteles de París como el Hotel du Louvre, el Royal Monceau, o el Hyatt Regency Paris-Étoile, por solo citar algunos, el cabaret parisino Lido, y propiedades rurales en Normandía. En Austria el emirato qatari compraba al estado francés en otoño de 2015 el bello Palacio Glam Callas por 30 millones de euros, que hasta entonces albergaba el Institut de France, y España tampoco se ha librado pues poseen el 25% del grupo constructor alicantino ECISA, adquirido por 40 millones de euros.

Agenda oculta

Tomado como conjunto, y puesto negro sobre blanco, las cifras resultantes de estas muchísimas adquisiciones (sólo tenemos conocimiento de las más importantes) son absolutamente astronómicas, los lujosos edificios manifiestan además una dimensión fuertemente simbólica, y se comprende que París y Londres sean ciudades cada vez más inquietas por la sinuosa y creciente presencia de los capitales qataríes en las ciudades más emblemáticas de Europa.

De ahí que no sea extraño pensar que esta imponente política expansionista pueda, incluso, obedecer a los intereses de una agenda oculta. Tanto es así que en 2014 la periodista independiente Vanessa Ratignier en su  libro titulado “Una Francia bajo influencia. Cuando Qatar hace de nuestro país su terreno de juego”, avisaba de como la familia Al-Thani “coloca y desplaza sus peones políticos, diplomáticos, inmobiliarios e industriales” amenazando con ello con el advenimiento de una Francia-Qatar que olvida tanto “sus valores como las taras del pequeño emirato”.

Ricardo Mateos