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La actuación de Fernando Alonso en Bélgica certifica el enorme avance de su McLaren-Honda mientras que Sainz, tras una salida excelente, se queda fuera de la carrera tras pinchar su vehículo con restos de otros coches

Agosto 29, 2016
during the Formula One Grand Prix of Austria at Red Bull Ring on July 3, 2016 in Spielberg, Austria.

El McLaren-Honda de Fernando Alonso empieza a funcionar, y prueba de ello es lo visto durante el Gran Premio de Bélgica de este pasado fin de semana. Todos los mimbres apuntaban a que la carrera iba a conducir a una nueva decepción para los seguidores del asturiano, sin embargo el bicampeón protagonizó la que puede ser tildada de probablemente su mejor carrera del año.

Todo comenzó mal en Spa, ese que se disputa en “el circuito que separa a los hombres de los niños”. Una pista muy rápida en la que la caballería de la que carece su monoplaza le podría hacer sufrir, una primera sesión de viernes en la que no pudo rodar tras romper su motor, una tanda clasificatoria en la que apenas pudo desplazar su MP4/31 quinientos metros por…, sí, otra avería. Si a esto añadimos que se trataba de la carrera número trece del calendario (y es bien conocida lo supersticioso que tiene Alonso, especialmente con los números), todo hacía indicar que el fin de semana acabaría poco menos que en desastre.

Los hados de parte de Fernando Alonso

Afortunadamente todo ocurrió justo al revés: el coche funcionó, su motor no desfalleció, el de Oviedo condujo como pocas veces y los hados se pusieron de su parte para llevarle al final a un más que meritorio séptimo puesto tras haber viajado cuarto, y aguantar quinto media carrera los embates de coches mucho más poderosos como los Williams, luchando de tú a tú contra ellos justo en las rectas, donde teóricamente tendría que haber sucumbido. Los dos McLaren, el suyo y el de Jenson Button, acudían al circuito belga con la mayor de las actualizaciones propuestas por los técnicos japoneses, y a pesar de su inicial fragilidad y poco probada resistencia, es fácil pensar que los siete tokens(*) consumidos en su evolución han sido gastados con acierto.

Alonso protagonizó una salida espectacular. Desde las profundidades de la parrilla, condenado a la vigesimosegunda plaza tras asumir las sanciones por cambio de su propulsor, dejó atrás diez de sus competidores durante el primer giro y tras varios incidentes y paradas, llegó a ir cuarto en la vuelta ocho. El haber elegido el compuesto más duro le permitió llegar sin paradas a la bandera roja provocada por el accidente de Kevin Magnussen. El danés estrelló su Renault a la salida de Eau Rouge, del que resultó herido leve, pero tras varias vueltas tras el Safety Car, dirección de carrera decidió detener la prueba. Una vez reanudada, desde entonces y hasta el final, Fernando contuvo a Felipe Massa, Valtteri Bottas y al Ferrari de Kimi Raikkonen, todos ellos equipados con mecánicas más dotadas, para terminar el séptimo puesto, una plaza ni siquiera soñada por su equipo. El bicampeón acabó la carrera con una amplia sonrisa, un rostro relajado, casi feliz, con el alivio de conseguir uno de los mejores resultados de la temporada.

Elementos que llenan de esperanza a los aficionados

Su participación y la de Button, retirado al inicio de la prueba, muestra varios elementos de juicio que hacen soñar a los aficionados. Si el año pasado era habitual ver al McLaren separado por unos insoportables tres segundos de los mejores coches, a principios del presente año rondaba los 1,8 segundos, con una masiva mejora de más de un segundo de un año para otro a pesar del avance de sus contrincantes. Tras la vuelta de las vacaciones de agosto y en uno de los circuitos más desfavorables ante la carencia de caballería, la diferencia mostrada por Button el sábado con respecto al poleman fue de 1,3 segundos, cuando es habitual ver al británico por detrás de Fernando en entrenamientos.

Esa diferencia podría rondar el segundo en esta segunda mitad del año e incluso algo menos en pistas lentas como Singapur. Otra prueba del interés de no perder ni un sólo día en mejorar su coche por parte de su equipo mientras otros ya andan ocupados en el de 2017, es que rechazaron participar en los test de neumáticos organizados por Pirelli recientemente, así que es fácil imaginar que de aquí a fin de año pueden seguir avanzando mientras otros ya no apliquen mejoras a sus coches actuales. Si Alonso deja caer de vez en cuando su poca apetencia por la actual Fórmula 1 con coches pesados, relativamente fáciles de conducir y poco excitantes, a lo mejor el futuro que se les presenta para 2017 con los cambios normativos le hace replantearse prolongar al menos un año más su contrato (liquida en diciembre de 2017), tal y como es el deseo del nuevo responsable de la escudería, Jost Capito, procedente de la estructura deportiva de Volkswagen.

Carlos Sainz KO por culpa de restos de otros coches

Menos suerte tuvo Carlos Sainz, que dejó Spa-Francorchamps visiblemente enfadado, tras abandonar en las primeras vueltas. El madrileño comienza a padecer el acuerdo de circunstancias de su equipo que le permitió in extremis participar esta temporada. Equipado con motores Ferrari del año pasado, comienza a ver como el resto de contendientes le adelanta con propulsores equipados con avances de 2016. El mal fario se cebó con él tras protagonizar una salida excepcional, que le mandó a la séptima plaza desde la decimocuarta que tenía asignada en parrilla. Sainz pinchó su neumático con restos de otros coches en toques anteriores, que no habían interrumpido la carrera. La rueda, destrozada al girar, rompió su ala trasera y desequilibró el conjunto hasta convertir su Toro Rosso en un triciclo difícil de controlar. No pudo sujetarlo durante los seis kilómetros que le separaban de boxes y tuvo que parar a un lado de la pista. Ningún premio a pesar de lo acertado de su concurso en los inicios de la prueba. Lástima. la estructura de Red Bull ya le ha confirmado para la temporada próxima, al que bien se le podría unir el galo Pierre Gassly.

Siguiente parada: Monza, la catedral italiana de la velocidad, el lugar que podría compensar a Sainz y donde ya sabe lo que es ganar, no en vano lo hizo en 2013 y 2014 a bordo de un World Series. En el caso de Alonso, la larga recta del circuito transalpino puede poner a prueba la resistencia y el avance del motor Honda, que poco a poco mejora de forma visible.

(*) Tokens: zonas o áreas del motor con permiso de las regulaciones para ser modificadas durante la temporada regular. Están limitadas para todos los motoristas a 32 por año. Los cambios y mejoras en el propulsor no son libres.

José M. Zapico

@VirutasF1