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La abrumadora superioridad de Vettel levanta sospechas… y ampollas

Septiembre 29, 2013

El Red Bull de Sebastian Vettel hace trampas. Esto no es una acusación sino más bien una insinuación que hace el mismísimo Giancarlo Minardi, el italiano que diera nombre a la escudería que subió por vez primera en un Formula 1 a Fernando Alonso. El técnico italiano sigue siendo bienvenido en el paddock y en el Gran Premio de Singapur detectó un comportamiento anómalo en el coche del tricampeón alemán. Su monoplaza aceleraba donde otros aún estaban luchando contra la fuerza centrífuga de las curvas, y su propulsor -Renault, clónico al de otros participantes- sonaba como amordazado en según que circunstancias tal y como lo hacían cuando era legales los llamados “Controles de Tracción”, ahora proscritos. Para certificar sus afirmaciones, en la grabación de las cámaras onboard se hace patente que donde los mejores pilotos del mundo agitan nerviosamente sus volantes, el germano parece ir sobre railes; su coche parece un Scalextric, dibuja su trayectoria con tiralíneas de las que no se sale hasta que cruza la meta, ganador.

En cuanto a Minardi, se podrá discutir la intención, pero no el criterio del que lleva décadas en las carreras. Por ello su observación ha hecho levantar el rabo de medio paddock y recordar que en junio ya se habló de esta posibilidad… el coche de Vettel tiene ´algo´ que no tiene su compañero Webber, al que deja atrás con unas diferencias infames, impropias de un piloto de su experiencia. Todo apunta a que no sólo es una cuestión de manos sino que hay algún añadido. No se duda de la indiscutible capacidad del futuro tetracampeón, sino de su montura.

Control de tracción

El Control de Tracción es un dispositivo electrónico que modula un conjunto de piezas con la idea de que cuando se acelera en condiciones precarias, el bólido siempre adquiera velocidad en lugar de patinar perdiendo potencia y tiempo. Esto está terminantemente prohibido tras considerarse una ´ayuda al piloto´, pero todo apunta a que en Red Bull bien pueden haber dado con algún sistema mecánico que ejecuta un papel similar eludiendo la ilegalidad.

Un buen ingeniero hace buenos coches, pero muy pocos genios son capaces de vadear el reglamento para ir un paso por delante del resto y Adrian Newey, el padre de la criatura, es uno de ellos. Se rumorea que la escudería de la bebida energética tiene un equipo de una decena de ingenieros dedicados en exclusiva a interpretar y buscar agujeros en el reglamento. Si Red Bull ha sido capaz de hacer esto, no es que hayan hecho fullerías; es sencillamente que han sido más listos.

Permisividad de la FIA

Muchos acusan a la FIA de permisividad para con la escudería azul, pero se sabe que no menos de una decena de ´soluciones´ les han sido vetadas en los últimos años por saltarse el reglamento limpiamente. Colaron los alerones flexibles hasta que alguien se dio cuenta del truco y las pruebas de los comisarios deportivos se modificaron para evitarlo. También les pararon los pies con los llamados ´escapes sopladores´ que apuntaban directamente a derivas con lo que se lograba un mayor agarre en las curvas. Nada dijeron en contra de la aleta de tiburón, la suspensión delantera invertida o el misterioso ´buzón de correos´, ranura visible en el morro de sus temibles RB y que nadie explicó a donde iba a parar. Sencillamente la sede inglesa de Milton-Keynes parece el Congreso de las Mentes Prodigiosas, y cuando se junta materia gris, ambición y dinero… pues pasan estas cosas. Y el resto, a sufrir, al menos hasta 2014 que gracias a una revolucionaria normativa, especialmente en el plano de los motores, este (des)equilibrio de fuerzas puede cambiar. Mientras esto ocurre, seguiremos viendo dos mundiales: el de Red Bull, y el del resto, porque juegan en otra liga.

José M. Zapico/Virutas
@VirutasF1