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Mientras, el ex presidente de la CEOE es detenido por ocultar presuntamente bienes por 45 millones de euros

La Abogacía del Estado se opuso a tomar medidas cautelares contra Díaz Ferrán por un delito fiscal de 100 millones de euros por el caso Aerolíneas

Diciembre 3, 2012
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Este lunes, el ex presidente de la CEOE y antiguo propietario del Grupo Marsans, Gerardo Díaz Ferrán ha sido detenido en el marco de una operación relacionada con presuntos delitos de blanqueo de capitales, alzamiento y ocultación de bienes. Junto a él, se han arrestado a otras ocho personas, entre ellas, destaca el polémico inversor que compró la agencia de viajes, Ángel de Cabo, propietario también de los restos de Nueva Rumasa. La operación responde al nombre de “Crucero” y está siendo dirigida por el juez Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, y el fiscal Daniel Campos.

La actuación parte de una querella de AC Hoteles, Meliá, Pullmantur y Orizonia contra los antiguos propietarios de Viajes Marsans, Gerardo Díaz Ferrán y el fallecido Gonzalo Pascual y su actual dueño, Ángel de Cabo. Estas empresas denunciaron a los tres empresarios al considerar que estaban ocultando a los acreedores de Marsans bienes de la agencia de viajes y personales para evitar así hacer efectiva la deuda contraída con ellas, que asciende a 45 millones de euros.

Diferencia inexplicable de criterio

Mientras esto sucede, Díaz Ferrán está pendiente de un importante proceso, por un presunto delito fiscal, por la operación de compraventa Aerolíneas Argentinas. En este caso, también instruido por el mismo juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, tiene una enorme diferencia con la operación Crucero, y es que no tomaron medidas cautelares a pesar de que la deuda era más del doble, 100 millones de euros, y que constaba dos informes favorables de la Agencia Tributaria en el que se confirma esta cantidad.

De hecho, fue la propia Abogacía del Estado, que defiende los intereses de la Agencia Tributaria la que se opuso a que se tomaran medidas judiciales para garantizar los derechos de esta, en un momento, en el que Díaz Ferrán seguía acreditando la posesión de bienes. Una diferencia muy clara entre los dos casos, en los cuales, uno tiene una clara vertiente política, la compra de Aerolíneas Argentinas a Iberia y su venta en 2008 al Gobierno Argentino, con la corporación pública, Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) de por medio, mientras que en el concurso y disolución de Viajes Marsans, esta no existe.