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La alegre vida del hijo de la tonadillera Isabel Pantoja provocó el final de la relación

Kiko Rivera y Tamara han pasado del amor a la indiferencia

Enero 15, 2008

Tamara es una veinteañera apetecible, de penetrante mirada y arrolladora personalidad. Desde que saltó a la fama por mantener un pasional idilio con Kiko Rivera mucho se ha especulado en torno a su controvertida vida. Controvertida y quizás difícil, pues criarse sin conocer a su padre, hacer frente a entuertos familiares y despachar a la clientela en un puesto de mercadillo en plena adolescencia, no es plato de buen gusto.

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Pues bien, tras varios meses de relación con el hijo de Isabel Pantoja, la pareja ha optado por separarse. Tamara decidió escribir el punto y final de su romance con Kiko poco antes de finalizar el año, harta de asistir impávida a las corredurías nocturnas del fornido mozarrón.
Aquel fue un día duro, tan amargo como inolvidable, al que Tamara hizo frente con madurez y seguridad. Sin embargo, las lágrimas ahogaron su garganta y le impidieron explicarse con la claridad y firmeza que le caracterizan. Un titubeante adiós y un frío beso en la comisura de los labios sirvieron para sellar una despedida que parece más que definitiva.
Y desde entonces, Kiko y Tamara no han vuelto a dirigirse la palabra. Tanto, que incluso la joven se deshizo de su antiguo número de teléfono para evitar un torrente de mensajes de texto reclamándole una tercera oportunidad, que pudiera hacer replantearse su decisión. Quizás porque todavía no se ha cumplido el primer mes desde la ruptura, Tamara asegura que aún siente mariposas en el estómago cuando oye hablar del hijo de la célebre tonadillera: “Yo lo quiero todavía muchísimo, e incluso podría decir que aún estoy enamorada de Kiko, pero no quiero mantener una relación con él porque sé que no sería viable. Ahora cada uno va por su camino, y le deseo que todo le vaya de maravilla, de verdad” –me confesó durante una conversación telefónica que tuvo lugar a primeras horas de la mañana del pasado martes, en la que no dudó en aclarar que proviene de una familia humilde pero no marginal: “Estoy un poco cansada de que se diga que mi familia es de clase baja y que casi se nos pinte de marginales. Con mucho esfuerzo hemos conseguido vivir bien”.

La noche le confunde

Cansada de escuchar las incesantes informaciones que apuntan a que la cacareada ruptura pudo haberse debido a una infidelidad por su parte, Tamara no duda en defenderse: “Yo sí que sé que no le he sido infiel y que no han salido imágenes mías con otros tíos, y es algo que se puede demostrar con echar un vistazo a todo lo que se ha emitido de mí. Yo te puedo garantizar que nunca le he engañado. Sin embargo, de él sí que se han emitido imágenes en las que aparecía junto a otras chicas…”.
Sus palabras no sorprenden, pues son múltiples los documentos fotográficos que existen de Kiko junto a otras féminas. Incluso hubo quien aseguró que se desfogó con Amina, la supuesta ex novia del jinete Cayetano Martínez de Irujo.
En boca cerrada… Y si un día quiso destripar todo lo vivido en casa de Isabel Pantoja –donde se instaló desde casi el primer día-, ahora parece dispuesta a guardar silencio: “Tengo claro que de momento no voy a hablar sobre cosas de mi vida con él porque creo que no debo hacerlo. Es cierto que un conocido programa de televisión me ofreció sesenta mil euros por la entrevista, pero decidí no hacerlo. La cantidad era muy golosa, pero dije que no”.
Además, Tamara aprovechó la oportunidad para negar que quisiera hacer caja a espaldas de Kiko, repartiéndose el pastel con Sandra, una anónima muchacha que ahora acusa le acusa de morosa: “Sandra no es mi amiga, y es mentira que yo haya negociado a las espaldas de Kiko para llevarme dinero a medias con ella. No sé porque dice eso, supongo porque querrá saltar a la palestra a mi costa, pero vamos, que ni siquiera me siento traicionada porque no era mi amiga”. Tela marinera.

Por Saúl Ortiz