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Karlos Arguiñano sufre las presiones políticas de Atresmedia y Mila Ximénez se aferra a su silla con uñas y dientes

Noviembre 16, 2015
karlos

Tras más de un cuarto de siglo en televisión, donde ha elaborado más de 6.000 recetas, el popular cocinero Karlos Arguiñano prepara el que será su libro número 56, A mi manera. El chef, que ha construido durante todos estos años un imperio que integran una productora de televisión, un Hotel, una Escuela de Cocina, viñedos, posesiones en el mercado inmobiliario, inversiones en apuestas deportivas, acciones en la mayor empresa de pelota vasca y hasta una Escudería de motos, lanza ahora un libro que recopilará parte de las recetas televisivas que ha cocinado en los últimos tiempos.

Pero Karlos no parece todo lo contento que debería estar, tal y como ha comentado en una entrevista promocional al periódico vasco Deia. Y es que parece ser que Atresmedia extraoficialmente le ha intentado cortar sus afilados comentarios políticos: “Extraoficialmente alguna vez me han mandado algún recado, como tengo el toque ese de rojillo… Me han dado algún toque diciendo: joder, Karlos, habla de todos. No me han dicho más, no se deben atrever a decirme más. Yo también tengo más cosas que decir, pero también callo”. 

Mila Ximénez se agarra a su silla con uñas y dientes 

En solo unas horas Mila Ximénez ha cambiado de opinión: de amenazar con dejar Sálvame, hecho que le condenaría al olvido más absoluto, a mantenerse en el programa truene o llueva. Y es que el miércoles pasado soltó en Lecturas, a ver si colaba y le subían el sueldo, que estaba dispuesta a dejar el programa porque ni comía ni dormía.

Dos días después, el viernes, Mila se sentó como estrella del Deluxe para hablar mal de Kiko Matamoros, hasta hace unas semanas su compinche en la humillación al prójimo. Pero la periodista aclaró que no va a dejar el programa, solo no va a consentir gritos ni amenazas de su ex amigo. Claro, porque si no dejará el programa. ¿Se lo cree ella?

María Teresa Campos sigue aumentando su familia televisiva 

La estrella de Telecinco tiene la costumbre de colocar a su familia en sus programas de televisión. Y es que la Campos, matriarca del famoso clan familiar, colocó como directora de su magazine matinal a su hija, Carmen Borrego, y también auspició que Terelu, la “hijísima” que le ha costado tantos disgustos, se colase en la caja tonta como colaboradora y presentadora.

Pero ahora, pese a que María Teresa ya no brilla tanto, reciclada en ese show anacrónico llamado ¡Qué tiempo tan feliz!, se sigue rodeando de sus cercanos. El último fichaje es el del humorista Bigote Arrocet, que apareció este sábado por segunda semana consecutiva. La excusa para volverlo a llamar, según María Teresa, fue que la semana anterior la presencia de su novio había tenido “una gran acogida“.

Y ahí apareció Bigote, famoso en los ochenta con el Un, dos, tres, cantando la traviata minutos antes de largarse del brazo de María Teresa, que dejó ¡Qué tiempo tan feliz! en mitad del programa para desplazarse a Aranjuez para recoger un premio. ¿Y quién la sustituyó en el programa?, se preguntará algún malvado. ¿Quién va a ser? Terelu, siempre Terelu.

La Sexta se queda sin reflejos 

El sangriento viernes noche en París evidenció la artrosis informativa que sufren las grandes televisiones. Mientras el mundo miraba a Francia conmocionado, La 1 emitía una película, Antena 3 parodiaba una canción pop de los ochenta en Tu cara me suena y en Telecinco un hijo de Carmina Ordoñez se mostraba enfadado con su hermano porque en la boda de éste le habían sentado en una mesa de segunda.

Pero a todos nos sorprendió lo de La Sexta, que no se puso al frente de la cobertura de los atentados. Solo parecieron estar a la altura el Canal 24 Horas de TVE y 13TV, aunque Mediaset y Atresmedia intentaron compensar al día siguiente con varios especiales informativos. Y lo hicieron con polémica, porque Antonio García Ferreras se empeñó en La Sexta en mostrar el charco de sangre que había dejado una de las víctimas, mientras Jesús Mariñas en Telecinco decía que los atentados le recordaban al caso catalán.

Jorge Higueras