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El PP le abandona y la Inspección de Trabajo pisa los talones al Grupo Intereconomía

Julio Ariza y los bigotes del Gato

Febrero 20, 2013
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De un tiempo a esta parte, los seguidores del Grupo Intereconomía han debido constatar cambios significativos no sólo en la estructura de su canal televisivo sino en los contenidos de las portadas de La Gaceta. Lo que ha tenido más notoriedad ha sido la fuga de Antonio Jiménez a 13TV, la tele de la COPE, empresa con la que el presentador siempre mantuvo una relación especial, incluso en la distancia. Antonio y su Gato al Agua han hecho la mudanza motivados por problemas económicos y por la intromisión de Julio Ariza, el presidente del citado Grupo de comunicación, en los contenidos de las tertulias, en las que impuso un misterioso veto a la presencia de líderes del Partido Popular.

La doctrina católica de la que presume Intereconomía no ha evitado el divorcio con los de Génova, que hasta ahora se sentían como en casa en el plató restaurante. En La Gaceta, por ejemplo, la ruptura con el PP ha cobrado relieve con las portadas en las que se acusaba a Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal de haber contratado los servicios de la tristemente célebre agencia de espías Método 3.

Con la Inspección de Trabajo en los talones

¿Cómo entender este cambio de rumbo en la línea editorial? Al parecer, desde hace tiempo, el editor Ariza ha dejado de contar con la generosidad pepera en todos, absolutamente todos los aspectos de su gestión. La situación financiera de Intereconomía es alarmante, con muchos trabajadores sufriendo el atraso en las nóminas y, por si fuera poco, con una inspección laboral en ciernes que podría acarrear una multa millonaria. Julio Ariza ha querido justificar su cabreo denunciando un ataque a sus intereses planificado desde el Gobierno. Exista o no esa supuesta conjura del marianismo, Julio observa cómo el toro de su logo dobla los cuartos delanteros a la espera de que le claven el verduguillo.

En medio de ese frente de broncas y descalificaciones recíprocas en el que han caído los medios de la derecha, el máximo responsable de Intereconomía sabe que no le queda ninguna mano tendida en el PP “oficial” para evitar el ahogamiento. Si hacemos un cálculo del peso de esta compañía, aunque La Gaceta se atribuya a sí misma en su cabecera un subtítulo tan poco modesto como “influencia probada”, la televisión y el diario tienen audiencias absolutamente marginales. Ni siquiera la genuflexión en las páginas del semanario Alba ha logrado situar a Julio Ariza en el círculo de los amigos de la Iglesia, muy lejos del ABC o de La Razón, el periódico delegado en España del Obsservatore Romano, órgano de la Santa Sede.

Visto en compañía de “El Bigotes”

Con situación tan desesperada, surgen preguntas sobre la reunión que esta semana mantuvo Ariza en la sede central del grupo en el Paseo de la Castellana de Madrid con Álvaro Pérez, más conocido como “El Bigotes”. Álvaro ha afeitado su enorme mostacho, imaginamos que en un intento de poder pasar inadvertido despojándose de la cuidada masa velluda que le dio la fama. El encuentro se produce cuando en la prensa y en los juzgados vuelve a hablarse, y mucho, de la Gürtel, el grupo de amiguitos del alma del que Pérez era figura ostensible y que entre Madrid y Valencia tuvo a su alcance cualquier negocio boyante a la vista, haciendo y deshaciendo a capricho, con la impunidad que les otorgaba figurar entre los elegidos que fumaban habanos en la boda más comentada de El Escorial.

Así que parece que Ariza busca auxilio entre el círculo de Correa, el mismo que aprieta el cuello de Mariano Rajoy. Julio Ariza, capaz de compatibilizar esas relaciones tan peligrosas con las clases de ética y buenos modales con las que nos obsequia diariamente, incluido el ex convicto Mario Conde.