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Isabel Pantoja encargó un informe de las llamadas realizadas por el ex alcalde de Marbella

Julián Muñoz y Maite Zaldivar, más cerca que nunca

Septiembre 2, 2007

Cuentan, y no acaban, que se avecina una reconciliación algo más que amistosa entre Julián Muñoz y Maite Zaldivar. Aseguran que en su día La Pantoja encargó un desglose detallado de las llamadas que el ex edil marbellí realizaba desde el domicilio de la tonadillera. Y muchas de ellas a un número muy familiar…

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Tuvo el mundo a sus pies, pero lo perdió todo. Triste final para un hombre que desde losbarrotes de su celda continúa esculpiendo los recuerdos de cuando en su cielo no había más que sol. Abatido, con la tristeza brotando de sus hundidos ojos negros y acumulando tragedias personales, el ex edil Julián Muñoz se ha enfrentado a uno de los momentos más duros de su vida, al enterrar a su hermana Isabel, fallecida hace algunos días a causa de un enfisema pulmonar provocado por una desmesurada afición por la nicotina. Con un permiso penitenciario –algunos hablan de trato de favor porque se le permitió no ir esposado y en un coche particular- pudo compartir con sus familiares el dolor de una pérdida irreparable. Un adiós definitivo que le sirvió para entender cómo de frágil es la vida. 
Y a la misma hora en que Julián penaba su desconsuelo, Maite hacía lo propio al saber que otra vez la tragedia azotaba con fuerza al clan Muñoz. Lágrimas de sangre rodaron por su orondo rostro al enterarse de la fatídica noticia. Aunque pensó en viajar hasta la clínica en la que descansaban los restos mortales de su ex cuñada, más tarde reconsideró su postura al creer que la escena podría resultar algo más que morbosa para los medios de comunicación, a los que en petit comité acusa de haber manchado in eternum su imagen. Junto a Isabel, Maite consiguió encauzar la carrera política de un Julián Muñoz que en la actualidad está al borde del abismo. Los llantos nocturnos desde su celda empiezan a preocupar considerablemente.
Su relación sentimental con Fernando Marcos es de plexiglás. Si hubo pasión, ahora les embarga una absurda monotonía, en ocasiones calma tensa, que les ha llevado a protagonizar escandalosas discusiones en su casoplón marbellí. El mismo en el que se esconden para evitar tener conflictos con un vecindario en pie de guerra. Sin embargo, Marcos y Zaldivar son de los que necesitan tener un hombro en el que apoyarse en situaciones críticas. Los integrantes de la alta sociedad marbellí –los mismos que con los que se codeaba cuando todavía lucía esmeraldas y rubíes en sus manos de alcaldesa teñida-y-consorte- le han dado la espalda cuasi inesperadamente. Tanto es así, que en las fiestas a las que acude junto a su novio oficial apenas mantienen conversación con alguno de los invitados. Están apartados y solos.
Aunque públicamente Isabel siempre ha mantenido que desconocía de la comunicación que Julián mantuvo con Maite en el tiempo en que fue suyo, la realidad indica que la artista andaba con la mosca detrás de la oreja. A este respecto, sirva como prueba el motivo por el que la tonadillera se puso en contacto con una compañía de telefonía fija para solicitar un desglose detallado de las llamadas que se realizaban desde su domicilio. Desde el interior se telefoneaba incansablemente a un número de teléfono que le sonaba algo familiar. Cuentan –y no acaban- que el elevado importe de las facturas mensuales le hicieron sospechar que algo extraño estaba ocurriendo.
Como si entre ellos existiera un vínculo que en vida nunca se romperá, Julián y Maite están hoy más unidos de lo que la mayoría imagina. Sus conversaciones telefónicas se suceden con bastante asiduidad, quizás porque una vez finalizada su historia con la cantante Isabel Pantoja, necesita volver al viejo redil. No sería de extrañar que en las próximas semanas anunciaran un acercamiento –quizás, algo más que amistoso- entre ambos.
Quizás, una buena nueva que haya sido propiciada por el momento dulce que el ex edil vive con sus hijas. Y es que aunque se ha dicho que Eloisa y Elia no visitan a su padre en prisión, la realidad es que sí lo hacen. Sin embargo, prefieren llevar el asunto con la mayor discreción posible para evitar daños mediáticos colaterales.