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El local cerró en febrero pasado tras la muerte de su propietario árabe y por diferentes impagos

Julián Muñoz no trabaja desde el cierre de su chiringuito playero en Marbella

Junio 6, 2010

El ex alcalde, que no ejerce ya como gerente del Restaurante playero “Flamingo Beach”, en San Pedro de Alcántara, deambula por la ciudad

El chiringuito cerró en febrero pasado tras la muerte de su propietario árabe y por diferentes impagos

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Julián Muñoz, otrora alcalde de Marbella y personaje con poder y mando forma parte de los cerca de 20.000 parados que actualmente engrosan la lista del paro en la ciudad que le dio la fortuna y la popularidad. El local donde trabajaba con un contrato de alta dirección desde mayo de 2009 cerró sus puertas en febrero pasado, dejando en la calle al ex alcalde. Muñoz no consiguió, debido a su malgastada imagen, hacer caja durante un invierno muy duro para el turismo de sol y playa, por lo que los familiares del propietario árabe fallecido decidieron cerrar el negocio. Dicen que la relación laboral del ex alcalde además no tuvo un final feliz, ya que tuvo problemas para cobrar el finiquito.

Este despido ha supuesto un nuevo revés para las finanzas del ex alcalde marbellí, añadido a los distintos embargos de sus cuentas corrientes e ingresos dictados por el juez que instruye el “caso Malaya”, otra más de las numerosas causas en las que Muñoz se encuentra imputado. Muñoz cobraba 1.500 euros de nómina como gerente de este chiringuito denominado “Flamingo Beach”, que estaba situado en la pedanía de San Pedro de Alcántara. Parte de este dinero iba a parar mensualmente a una cuenta de los juzgados de Marbella para cubrir una fianza por responsabilidad civil que asciende a un millón de euros. El ex alcalde pretendió adquirir dicho chiringuito antes de sus cierre, pero finalmente las negociaciones no llegaron a buen puerto.

Certificado laboral

En octubre de 2008, Muñoz consiguió el tercer grado penitenciario, para lo que tuvo que acreditar que disponía de un contrato laboral. Primero, fue una empresa de vinos vinculada a un familiar; después se convirtió en relaciones públicas del restaurante Nuevo Reino, en San Pedro de Alcántara, donde facturaba como autónomo; y, por último, director general de este sitio de playa.

 

En septiembre de 2009 Muñoz obtuvo la libertad tras cumplir tres años de cárcel en los que cumplió 18 condenas por delitos urbanísticos. Por eso, ahora su despido y su falta de contrato laboral no constituyen un fraude de ley. Y aunque Muñoz intenta retomar su vida, su horizonte penal tan complicado y la falta continuada de ingresos para volver a aparecer en la escena pública marbellí, le obligan a vivir sus horas más amargas