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La carta de Isabel Pantoja se puso a la venta pero no se pudo emitir

Julián Muñoz no encuentra su maletín

Febrero 20, 2009

Julián Muñoz parece algo preocupado. No encuentra uno de los dos maletines que dejó a buen recaudo días antes de ingresar en prisión. Fue de ese maletín de donde se sacó la carta que Isabel Pantoja le envió para dejarle.

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La separación entre la cantante Isabel Pantoja y Julián Muñoz lleva camino de convertirse en uno de esos culebrones televisivos en los que la trama se complica maliciosamente. Ahora, tras las confesiones de Pantoja en la madre rosa del corazón, Julián espera impaciente el momento en el que se publique su réplica. Quiere contar su verdad, aunque realmente esté difuminada. Pocos saben que, conocedor de que el día de su encarcelamiento estaba cerca, Julián Muñoz preparó dos maletines repletos de documentación y se los entregó a dos personas de su entera confianza para que los guardaran meticulosamente. Tras concederle el tercer grado, me cuentan que Muñoz anda con la mosca detrás de la oreja. Está consumido por la duda. Lleva semanas buscando y rebuscando uno de los dos maletines en los que, al parecer, se amontona información confidencial, datos importantes, cartas e incluso direcciones que ahora necesita con urgencia. Sin embargo, no ceja en su empeño. Cree que se la han jugado y apunta al entorno directo de Isabel como la mano que mece la cuna. Casualmente, de ese maletín extraviado fue de donde se sustrajo la famosa misiva que la tonadillera le envió semanas antes de ingresar en prisión. En la carta de la discordia, una Pantoja desgarrada por el dolor de la traición, mostraba su desconfianza ante el ex edil del bigote viscoso. Aquel manuscrito, que como la falsa moneda fue de mano en mano, se puso a la venta en vano después de que Joana Morillas y este que les escribe tuviéramos acceso al contenido íntegro de la misma. Afortunadamente, la legalidad pudo con el morbo y la intimidad de la cantante se puso a salvo. Suerte, porque Pantoja, como todos, también tiene derecho a que no se comercie con sus sentimientos más raciales.