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Desde que se separaron intenta darle celos, al coste que sea

Juan Villalonga maquina planes contra su ex mujer, Adriana Abascal

Febrero 3, 2010

Uno de los planes fue urdido utilizando a Cristina Valls-Taberner, muy amiga de la familia

Las fotos de Juan y Cristina fueron cedidas por el propio Villalonga a la revista Hola, tras “engancharse” a ella del brazo


La ruptura de Juan Villalonga, 57 años, ex presidente de Telefónica, y la mexicana Adriana Abascal, 40 años, sigue dando mucho que hablar. Todavía no se ha llegado a un acuerdo que ponga las cosas en sitio, tras su separación traumática en el verano de 2009. Hoy, dicen sus amigos, Villalonga se encuentra muy desquiciado. “Lleva muy mal la separación de Adriana. Fue ella quien tomo la decisión y esta desequilibrado. No encuentra el norte”, dicen sus íntimos. Tanto que ha maquinado planes continuos para poner nerviosa a su ex mujer, con relaciones sentimentales falsas. Uno de ellas, muy sonada, aconteció hace unos meses cuando se le pudo ver cogido del brazo de la joven Cristina Valls, 34 años, muy amiga de la familia Villalonga.

Las fotografías, en las que en un momento determinado Juan se “engancha” literalmente del brazo de Cristina, fueron cedidas por el propio Villalonga a la revista Hola, en la cual curiosamente trabaja como modelo de moda su ex mujer Adriana Abascal. Esta manipulación fotográfica indignó profundamente a Cristina Valls y a su madre, Christina Muls Delassue, una mujer que dicen que tiene una gran personalidad. Tanto que desde entonces se ha producido un distanciamiento familiar de los Valls del ex presidente de Telefonica.
 

Una mujer emprendedora

Cristina Valls-Taberner Muls es la primogénita del ex copresidente del Banco Popular, Javier Valls Taberner. Se formo en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF), adscrito a la Universidad Complutense de Madrid y vinculado a la Asociación Española de Banca (AEB). Después de terminar la carrera empezó a trabajar en reconocidas entidades de Nueva York y Londres. Pero Cristina tenía y tiene un problema: su talante creativo y pijo chocaba con la formalidad y rigidez del Popular, como también chocaba con la imagen de un sector tan tradicional como es la banca. Y, máxime, en el Popular, donde las mujeres no habían llegado nunca a los órganos de dirección. Con este bagaje, Cristina decidió rechazar un prometedor futuro en el negocio bancario familiar y prefirió montar en 1997 su empresa de complementos y regalos, la ya célebre cadena de tiendas Chris & Cris.
El negocio lo creó junto a su madre, que le lleva poco más de 20 años. Juntas forman un clan. Aseguran que ambas mantienen desde siempre una relación de complicidad. Chris & Cris está gestionada por la empresa familiar Telepresent SL y proporciona a más de 300 empresas, sobre pedidos ya firmes, regalos a su medida, con el logotipo o símbolo de la marca, como pañuelos de seda, corbatas, gemelos, maletas y otros complementos. Sus productos los compran desde organismos públicos hasta los más altos ejecutivos e, incluso, mandatarios políticos, como José María Aznar. Dicen que en el negocio la madre es la que maneja a la clientela. Y Cristina, hija, es la financiera, la que lleva el control de las pelas y la gestión. Pero los negocios de Cristina Valls-Taberner se amplían a otras sociedades de regalos de empresa como Perfect Tie SL, Spain Loft Corporation y Floritel Cridos, ésta última dedicada a la venta de flores y plantas.

Muchos han sido los romances que se le han presentado a Cristina Valls, como el mantenido con Cayetano Martínez de Irujo. Hoy Cristina se mueve en ambientes más selectos de la alta sociedad madrileña, y entre sus amigos figuran la hija del ex presidente Aznar y el marido de ésta Alejandro Agag, a cuya boda asistió. O también forma parte del entorno de amistades más cercanas al príncipe Felipe de Borbón, con los que comparte verano en Palma de Mallorca. Cristina, con 34 años de edad, es una soltera de lujo. Tiene un estilo clásico y sencillo. Cuida mucho su aspecto personal y suele viajar con frecuencia a Milán, París, Nueva York y Londres, donde siempre ha mantenido contacto de amistad con Villalonga, muy amigo de su familia hasta que se publicaron las mencionadas fotografías.

Juan Luis Galiacho