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El cantante y Carmen Alcocer han sido padres de un niño

Juan Losada: “Estamos felices y contentos”

Marzo 2, 2009

Si el pasado año fue muy especial para Juan Losada, el que acabamos de empezar lleva camino de convertirse en uno de los mejores. A sus éxitos profesionales, el nacimiento de su primer hijo le ha otorgado una gran satisfacción.

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El presente no podría ser más benévolo y dulce para el cantante Juan Losada. Triunfando sobre los escenarios de nuestro país (juanlosada.es) el asturiano lleva camino de convertirse en uno de los referentes musicales del melodrama y la balada allende nuestras fronteras. Hace unas semanas viajó hasta Miami para reunirse con importantes empresarios musicales que muy probablemente darán el espaldarazo que Losada necesita en esas tierras. También buscará oportunidad en México y será la banda sonora de un potente proyecto cinematográfico. Su éxito es indiscutible, quizás porque posee un color de voz distinto y un especial misticismo sobre las tablas. Sus ‘Canciones’ continúan enamorando a los amantes de lo pasional y de lo romántico. Por eso no extraña que ya se acumulen los clubs de seguidores y que envíen correos electrónicos para que en periódicos como este se dé información puntual sobre su carrera discográfica.
Tanto éxito en el terreno profesional también se ha visto reflejado en el personal. Su matrimonio con la elegantísima Carmen Alcocer, hija de la siempre gentil Esther Koplovitz –muy pocos saben que siendo una de las grandes fortunas siempre están dispuestas a tender una mano a los más necesitados-, está tan consolidado que Losada no oculta la emoción cuando pronuncia su nombre. No puede esconder que es la mujer que más le ha apoyado en esta lucha por cumplir sueños tardíos. Carmen ha sido la mano a la que se ha aferrado cuando la vida le ha engañado. También cuando ha podido pintar sonrisas aparentemente eternas. Con ella quiso dibujar un futuro en común que estos días se aprieta todavía más. Juan y Carmen permanecen impertérritos frente a una impoluta cuna en la que duerme su primer hijo. Todavía no saben cómo se llamará, pero sus ojos demuestran que están felices: “Es maravilloso y estamos muy felices y contentos”, me confesó el otro día un Juan afortunadamente accesible y realmente interesante. Porque los ricos también quieren y también sienten.