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El actor presentó recientemente su obra "Ricky y Edu"

Josep Linuesa se lanza a la dirección teatral

Marzo 5, 2009

Cuando la vida sonríe en todos los aspectos no es difícil embarcarse en nuevos proyectos profesionales. Es lo que le ha ocurrido al actor Josep Linuesa que ha desempolvado su faceta de director y ahora triunfa detrás de las tablas.

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Acarició la fama con sus dedos al interpretar al malísimo Cortés en las ‘Tetas’ que Telecinco emitió con éxito durante diversas temporadas. Sin embargo, lejos de convertirse en un actor estereotipado, Josep Linuesa estrenará próximamente una película en la que dará vida al Conde de Sodoma. Una historia tan rocambolesca como interesante que, a buen seguro, se convertirá en un éxito de taquilla. Al igual que el recorrido cinematográfico a la vida de Manolete que, por fin, será estrenada el próximo mes de mayo. Además, Linuesa ha decidido lanzarse al mundo de la dirección teatral con la obra ‘Ricky y Edu’, que se representa diariamente en el Teatro Galileo de Madrid. Un pequeño lugar, quizás alternativo, cuyo ambiente invita perfectamente a permanecer inmóvil durante los cerca de noventa minutos que dura cada función. Se trata de una tragicomedia protagonizada por dos personajes, que encarnan sabiamente Manuel Brun y David Sánchez, que viven al límite. Psicológicamente complejos, denotan una falta de adaptación a una sociedad que implica competitividad e individualismo. No encuentran su sitio. Huyendo de los discursos moralizadores y pretenciosos, Linuesa, junto a la producción de Toni Flix, ha conseguido que una escena que podría ser habitual, incluso cotidiana, adquiera un tinte único y sugerente que logra transportarnos a un océano de intriga, risas y emoción. Ayuda sobremanera el perfil, realmente bien trazado, de ambos protagonistas. Sin embargo, destaca el trabajo interno de David Sánchez (Edu en la obra) al interpretar a un treintañero tremendamente infantil, nacido en una familia desestructurada, que consigue conmover y conquistar al espectador mediante su lenguaje no verbal. Una apuesta arriesgada y moralmente plausible que vale la pena ver.